Saltando en retrospectiva: argumentos para romper un récord

Foto/Suministrada

Viene a mi mente, el recuerdo de los Juegos Nacionales del 2019 en la ciudad de Cartagena, uno de los más importantes de mi carrera hasta ahora.

Sentado en la cabecera de la piscina, mirando de frente el partidor asignado a mi registro, espero que mi nombre sea mencionado para presentarme al público antes de completar mi indumentaria a iniciar la prueba, en este punto mi mente juega con el entrenamiento especializado en transformar y enfocar todas las energías, gritos y ánimos a mi favor.

Foto/Suministrada

Nada influye en mí

Llega el momento de los tres silbatazos como preparación para la salida, el clima es el ideal, la temperatura 26 grados Celsius aproximadamente, siendo las 7 pm según cronograma; de pie en el partidor y con todos mis sentidos a la espera, escucho “…a sus marcas”, todo en silencio…

…se pudiera oír hasta el zumbido de una mosca, atención y sentidos apuntando al disparo, un destello me deslumbra y me invita a saltar, en un trayecto de 1.500 metros en una piscina de solo 50 mts, que me lleva a los momentos más célebres y tristes de mi carrera.

–           ¿Qué creían?

–           ¿Que todo es color de rosa y viajes?

18 años de vida competitiva incluyen madrugadas a las 3:00 am para entrenar hasta las 6:00 y llegar tarde al colegio Técnico Superior de Pereira desde el grado 8vo, aún medio dormido. Afortunadamente conté con todo el apoyo de mis maestros y coordinadores; peleas y desacuerdos con organismos administrativos para que respeten mi cupo en una Selección Nacional, entrenadores que aportan y se llevan historias a su paso, amigos y compañeros que pierdes y ganas por tu pasión y dedicación en lo que haces; y así, también en el amor.

Injusticias, malos tratos y ese sentimiento de impotencia al saber que el Estado puede aportar más en tu carrera, pero por su egoísmo y avaricia te callan con migajas.

Foto/Suministrada

Voy en el aire, a punto de contener mi respiración para caer al agua, y una sensación de calidez enciende mi corazón y comienza a latir como el momento en que mencionaron mi nombre para recibir el diploma como Ingeniero Mecatrónico de la Universidad Tecnológica de Pereira, con una fuerza imparable y la  inocencia que cree que puede con todo;

…aquí no hay marcha atrás,  solo puedo aferrarme a lo positivo,  a lo que me impulsa,  a mi familia, a las personas y organizaciones que creen en los deportistas y en el deporte como una alternativa a las problemáticas sociales del país; a todos los que pueden creer en ti, sin ninguna obligación te alientan en el justo momento que tu ánimo está a la deriva, al miedo, ese que te ataja y no te deja tomar el riesgo que te ahoga con su villanía y a la vez te impulsa a no mirar atrás.

Rompo el agua con la punta de mis dedos y sin preguntarle a la voluntad, nado con todos los argumentos para romper un récord

Delante, presiento el agua en mis manos a una temperatura ideal, unos 100 metros iniciales donde comienza y termina una etapa de negación, vieja conocida, hay dolor (los músculos aún no calientan), ansiedad y el deseo de que termine rápido… pasada esta sensación, entro en conciencia, y ahora sí, a aplicar la estrategia y consagrarme como el mejor nadador de Colombia, enorgulleciendo y recompensando a todos los que hacen parte de mi proceso de preparación, a mi familia y a mí, dándome esa tranquilidad del deber cumplido.

Llega la mitad de la prueba, inicia la cuesta abajo, avanzo en mi ataque y analizo el estado de mis piernas, cual piloto analiza sus instrumentos – ¿puedo apretar? – me pregunto y me respondo, y aquí solo visualizo el final de la prueba…

– ¿voy a romper el record?

12 minutos 35 segundos, mi record anterior y el que espero superar, hablo del 2015 para estar en fechas exactas, mi mente vuelve a ese día en Cali…,

…se  acercan los últimos 200 metros, mis piernas ardiendo, mi cuerpo en una temperatura tan alta que ni el agua logra bajar, tomando las ultimas fuerzas inicio el remate sin saber aún si en ese momento respiraba o no, impacto la placa que detiene el reloj y saco rápidamente mi cabeza del agua para ver mi tiempo en la pantalla, 12: 34… lo hice!

Foto / Sebastián Osorio / Servicio para Acord Risaralda

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4 Respuestas

  1. Sophie castro dice:

    Todos sabemos que realizar algún deporte presta muchos beneficios a nuestro cuerpo pero leyendo esto he quedado sorprendida y nos demostraste que nuestra mente siempre tendrá más cambios y beneficios aunque no lo notemos. Que bueno sería leer esto todo el tiempo como fuente de motivación y autoconfianza.

  2. Andres dice:

    Excelente crónica son cosas que uno no puede saber desde un televisor o un grada dónde vemos estos deportistas dándolo todo por un objetivo y un sueño .

  3. laura dice:

    Que orgullo, nadie sabe los sacrificios que hay detrás de cada medalla, me encanto la crónica, mientras leí tuve esa sensación de angustia de lo que iba a pasar,, no me imagino como es estar en el agua, que mentalidad tan fuerte!

  1. 30/06/2020

    […] Saltando en retrospectiva: argumentos para romper un récord […]

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