La exigencia será el camino a la excelencia: Viviana Uribe

Foto / Pablo Bohórquez

Era noviembre, precisamente del año 2015. Por fin desperté, era el día que tanto estaba esperando, solo a unas horas de competir en Juegos Nacionales.

Eran las 8.00 am cuando llegamos al escenario deportivo Hernando Botero Obyrne en Cali, empezamos el entrenamiento previo a competir y desde ahí, desde ese momento, empecé a sentir la tensión y la presión, también los nervios (como cosa de siempre), veía en los ojos de todos los deportistas de otros departamentos las ganas de dejar su región en alto, al igual que yo.

Eran exactamente las 10:00 am cuando escuché el silbato que indicaba la presentación de cada atleta, y así mismo el inicio de la competencia.

Ya solo faltaban minutos para empezar a competir, no sé por qué pero mi mirada se desvió a la tribuna y allí estaba mi mamá, mi hermano, cuando los vi solo sentí seguridad y alegría, siempre han sido mi motivación.

Seguía pasando el tiempo, llegó mi turno de hacer mi quinto y último salto, …recuerdo este momento.

Foto/Suministrada

Cuando voy subiendo a la plataforma de 10 metros y empiezo a subir escalón por escalón, siento cómo la adrenalina recorre mi cuerpo y todas aquellas emociones que conllevan a realizar cada salto, mentalizo todas aquellas cosas que mi entrenador Cesar Alejandro Zaldivar Soriano me dice antes de saltar: cómo debe ser la técnica, sobre cómo debo saltar y coger altura, qué velocidad debo darle al clavado, cómo debo acomodar mis brazos y mis manos al entrar al agua y así mismo, imaginar el impacto al caer y la sensación de salir a la superficie.

…estoy parada en la plataforma de 10 metros, solo pienso en mi familia en la tribuna, en los momentos que ya he practicado este mismo salto, es mi sueño y estoy a punto de lograrlo, a solo 10 metros de cumplirlo y dejar a Risaralda en lo alto.

…y en ese preciso momento escucho mi nombre y el salto que debo realizar, mi corazón empieza acelerarse y la presión aumenta ya que con este salto se definiría el resultado de la competencia.

Me paro en la punta de la plataforma me acomodo, subo mis brazos hago una respiración profunda y… salto para realizar el clavado.

Foto/Suministrada

Ya en el aire, siento como todo aquello que pensé antes de hacer el clavado se estaba realizando como por arte de magia, como si yo no tuviera el control, siento cada movimiento, cada pequeña parte de la técnica y finalmente… toco agua y siento que el salto fue perfecto…

Foto / Pablo Bohórquez

…salgo del agua y escucho la voz de mi mamá, mi hermano y mi entrenador gritando y silbando,… al escuchar esto me da la sensación de que todo había salido bien y que con ese salto había cerrado con broche de oro.

Saliendo del agua sentí que lo había hecho bien, que había logrado terminar ese último salto mejor que todos, pero ahora dependía de los jueces, esperaba que ellos revisaran calificaciones, puntajes y resultados; tenía nervios, curiosidad, nunca se habían hecho unos segundostan largos.

…por fin anunciaron el pódium, ya estábamos listos para la premiación, escuchaba como nombraban las otras deportistas, y finalmente escucho mi nombre. Viviana Uribe, Campeona Nacional.

Ahí en ese momento, cuando estaba allá arriba, me di cuenta que cada esfuerzo y sacrificio había valido la pena al escuchar aquellas notas musicales del himno de Risaralda, sentí mil emociones, felicidad de haber dejado el nombre del departamento en lo más alto, orgullo de saber que había hecho historia para los clavados de Risaralda y al seguir escuchando el himno recordaba todo aquello que pude superar y todo aquello que me llevó a ese gran logro, cada tropiezo, cada golpe, cada entrenamiento difícil, cada clavado que tenía que trabajar de más, de las largas jornadas de entrenamiento, del agotamiento físico y mental, al recordar todo esto me decía a mí misma …

¡Te lo mereces.., ésta es tu recompensa a todo lo que has trabajado, viste que sí podías, superaste tus miedos y mira donde estás en este momento¡

Foto/Suministrada

Al terminar el himno, recuerdo a muchas personas felicitándome, abrazándome y diciéndome que era una tesa, que todo el esfuerzo que había hecho estaba dando su fruto, abracé a mi entrenador y le dí las gracias porque él fue una persona fundamental en ese triunfo y fue un gran apoyo, me abrazó y me dijo que yo estaba para grandes cosas y que esto solo era uno de los tantos triunfos que íbamos a seguir obteniendo y desde entonces es una frase que seguimos utilizando para recordarnos que podemos lograr grandes triunfos.

Los grandes sacrificios dan sus frutos siempre…

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1 respuesta

  1. Ernestina Rojas dice:

    Yo a mis años, pienso que la natacion es el deporte mas importante y que aunque no se llegue a la cumbre del exito, es lo que toda persona a cualquier edad debe practicar, por su salud del cuerpo y tambien del espiritu.

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