¿Qué pasa con la Ley del Deporte?

Fotos / Nicolás Arbeláez Castro

Por épocas electorales, muchas son las promesas que se hacen alrededor de los temas de interés general. Y a propósito, ¿cuál es el lugar del deporte en este panorama?

Muchos esfuerzos se realizan para capitalizar los votos que determinarán la elección de los “nuevos” gobernantes;  pero a la larga, es posible que una vez más sean los deportistas los que se queden por fuera de la discusión.

El deporte tal vez como promesa electoral tenga preeminencia, pero pasados los días, como se dice popularmente, las promesas se las lleva el viento y de nuevo es evidente la desprotección para el deportista y la gran deuda con el deporte.

Desde el año anterior se puso en discusión el proyecto de Ley del Deporte a nivel nacional, y en el Eje Cafetero se cumplieron con algunas (no muchas) sesiones públicas en las que medianamente se presentó la propuesta. No fue suficiente, porque siguen en el aire las preguntas por los presupuestos para el apoyo a los deportistas de alto rendimiento; el estado y administración de lo escenarios deportivos y las acciones estratégicas del deporte a nivel de país.

En cuanto a los escenarios deportivos siguen las inquietudes: ¿Si son públicos?, ¿Quién los administra?, ¿Con qué recursos? y ¿cómo se proyecta atender la demanda por nuevos escenarios en esta zona del país?, preguntas que incluso has sido planteadas en el Concejo Municipal de Pereira desde hace un año. En su momento, el mismo Secretario Municipal de Recreación y Deporte de Pereira, reconoció ante esta corporación que cuando menos, el escenario de las Piscinas Olímpicas es estrecho para el número de clubes de natación y actividades subacuáticas existentes, también la necesidad de adecuar la Pista de BMX en el Parque del Café, entre otros escenarios que requieren un alta inversión para su mantenimiento y reparación, como es el caso del Velódromo Alfonso Hurtado Sarria, el Coliseo de Cuba y el Coliseo de Combates. Pasado un año, aún no se ve mayor respuesta, salvo pequeñas reparaciones, que aunque necesarias siguen siendo insuficientes.

También desde el 21 de marzo del año anterior, la Asamblea Departamental propuso una comisión que abordara estos temas y articulara los diferentes actores del deporte en Risaralda, comisión de la cual, pasado 1 año, no se tiene conocimiento público sobre la labor encomendada.

Como es apenas obvio, todas las discusiones tienen que ver con el recurso económico, porque los recursos humanos, el talento y la disciplina existen. Siempre son los deportistas, sus entrenadores o cuerpos técnicos los encargados de elevar el buen nombre de la nación, sus regiones, federaciones y ligas, pero en los procesos administrativos, logísticos y técnicos se abre un mar de dudas ante la insatisfacción de las partes y máxime cuando se afirma que los recursos no alcanzan. ¿Cómo analizará la Dra. Clara Luz Roldán el panorama del deporte en la región?, la pregunta obviamente no excluye la realidad de Caldas y Quindío donde el panorama no es muy diferente. ¿Será que la Ley del Deporte, realmente trae soluciones a este complejo panorama deportivo-administrativo? Y finalmente, ¿habrán comprendido los responsables de federaciones y ligas, que sus acciones y gestiones desde el orden privado, deben responder a los intereses públicos?

En nuestro país es común que el deportista consiga sus objetivos con esfuerzos personales, pero la celebración es de todos, de un país y por supuesto del gobernador y del alcalde de turno; entonces la pregunta es, si los triunfos deportivos evidentemente generan una cohesión social de gran importancia, ¿por qué  los gobiernos no fortalecen la discusión en torno a una Ley que permita el desarrollo integral deportivo y fortalezca un sistema que agrupe las necesidades de ligas, escuelas y clubes deportivos? ¿Por qué los deportistas deben seguir pasando incomodidades para cumplir sus sueños si finalmente la bandera nacional, departamental o municipal será enarbolada como símbolo de representación cultural e identidad de un pueblo y su gente?

El tema es de envergadura nacional, y aunque Coldeportes trabaja constantemente en mesas de trabajo con participación ciudadana, todavía el país y las regiones no sienten que esa Ley camine acorde a las necesidades reales de los deportistas, son muchas las debilidades y aunque el país goza de renombre en disciplinas deportivas y se han obtenido resultados importantes en los últimos años, todavía la deuda es grande al mirar al interior de las regiones y de los municipios que luchan por ofrecer a la niñez y a la juventud una oportunidad deportiva que les permita una mejor calidad de vida; pero a veces luchan absolutamente solos, y es dónde sale a flote el cuestionamiento ¿qué pasa con la Ley del Deporte?

Es que no solo es importante el deporte competitivo y de altos logros, el valor agregado está en el camino que permite llegar a esa peldaño y el deporte formativo y de semilleros carece de oportunidades. Todavía se ven deportistas de altos logros, que deben trabajar en una empresa y se ven entre la espada y la pared para tramitar un permiso que les permita asistir a un evento deportivo, si con frecuencia se ven padres de familia que dejan todo su patrimonio familiar a la merced de deudas para que sus hijos puedan viajar a competencias y es tan común ver que los deportistas deben hacer rifas y ventas para financiar su indumentaria, pensemos entonces por un momento, qué pasa en los primeros escaños donde apenas inicia el sueño deportivo.

Para los nuevos gobernantes, necesitaremos menos promesas y más realidades para el deporte que tanta gloria le ha dado a este país y una buena opción es reactivar la discusión por una nueva Ley del Deporte en Colombia.

“Unidos somos más. Más deporte, más región”

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