Laura Loaiza, una adelantada en el arbitraje caldense

Foto/ Angie Daniela Valencia

La manizaleña Laura Vanessa Loaiza Galvis se convertirá en la primera asistente de línea de Caldas en portar la escarapela FIFA como juez internacional, a partir del 2021. Pertenece al Colegio de Árbitros de Caldas desde el 2014 y ha estado como asistente en tres ediciones de la Liga Femenina. 

Nació en agosto de 1996 en la ciudad de las puertas abiertas, es la hija menor de Marta Elena Galvis y Ernesto Loaiza, docentes de colegios manizaleños. Sus hermanas mayores Cindy y Linda, le llevan cinco y seis años, por lo que Laura ha sido la consentida de la casa. 

“Siempre me han mimado mucho, yo jugaba con ellas a las muñecas, también disfrutaba mucho estar en la calle como cualquier niño con los vecinos o mis primas. Mis papás dicen que cuando chiquita me iba muy bien estudiando porque aprendí a leer muy rápido”, contó Laura Loaiza. 

Conocer para decidir

Es una mujer a la que le gustan las nuevas experiencias en la vida, no solo ha estado ligada al deporte, sino que también estuvo con la música, pues de pequeña estuvo en clases de piano y en la academia Batuta por un corto tiempo. Su gusto deportivo empezó con el baloncesto cuando estaba en cuarto de primaria gracias a sus primas. 

Los fines de semana entrenaba baloncesto con el club Coocalpro, pero se aburrió rápidamente. Igualmente empezó a jugar fútbol por ese mismo tiempo pero por diversión en la cancha del Colegio de Cristo. Estas disciplinas tampoco la llenaron del todo, hasta que apareció la danza en su vida. 

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Foto/ Suministrada

“En la Auxiliar de Enfermería (ENAE) que fue donde estudié había como clases de Ballet combinados con ritmos contemporáneos pero con técnicas de punteo. Fuimos campeonas de la copa Campbell como en décimo y eso sí me gustó bastante. Se acabó cuando hubo cambio de rectora y pues no seguí en otra parte porque es un deporte muy costoso”, explicó.

Estudio

En el 2012-2013 hizo las prácticas de la ENAE en psicología, ese último año se graduó del colegio y se metió a estudiar inglés en el Colombo para el 2014. Para el segundo semestre del año inició a estudiar en el Sena, contabilidad; la iban a becar pero se dio cuenta que había pasado a la Universidad.  

Se había presentado dos veces a la U. Nacional y no había pasado, sin embargo, la tercera fue la vencida. Ingresó en 2015 a Ingeniería Química, carrera en la que duró solo cuatro semestres. Siguió en la misma institución, aunque se quedó con Administración de Empresas a partir del 2017. 

“Al principio me dio miedo decirle a mis padres que me quería cambiar de carrera porque no me había gustado Química. Mi papá me dijo que acabara y luego me pasaba, mi mamá si me apoyó. Igual desde segundo semestre cogí materias de Administración, además me homologaron varias asignaturas”, aclaró. 

En este momento cursa noveno semestre de su pregrado, le queda faltando la práctica profesional. Además estudia francés en la Alianza Francesa, porque los idiomas son parte de su pasión. 

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Inicios en el arbitraje

Su llegada al Colegio de Árbitros de Caldas se dio por pura curiosidad, salió de una clase de inglés y vio en la oficina del estadio el logo de CODAF, además de una de block pegada a la ventana que decía los horarios de atención. Se acercó a preguntar cómo hacer parte de la Corporación y le pidieron la hoja de vida.

“A los 15 días me llamaron para empezar los entrenamientos teóricos y físicos. Yo siempre he sido aficionada del fútbol, iba con mi papá o con el esposo de una tía al estadio por eso conocía las bases sobre el deporte. Me demoré cerca de un año para dirigir mi primer partido”, especificó. 

Su familia la apoyó en la decisión aunque por dentro pensaron que no iba a durar mucho en este oficio. Los primeros entrenamientos físicos le costaron a pesar de que estaba acostumbrada al entrenamiento fitness, pero el ritmo de los colegiados era muy alto. En cambio la parte teórica fue algo que le llamó la atención desde el principio y ahí siempre le fue bien. 

Lo bueno y lo malo

Le tocó empezar como a todos los árbitros en las categorías de baby y resalta que lo más complicado es el trato con los familiares. Además que las mismas mujeres en la mayoría de ocasiones son las que incitan al machismo con los comentarios que le dicen.

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“Para algunos fue bien tomado que una mujer dirigiera partidos de fútbol, otras personas si me mandaban era a pitar fríjoles o para la cocina, y eso lo hacen las mismas mujeres. Una vez pitando un partido femenino de la Liga en Villamaría, suspendí el partido por grosería de uno de los técnicos, me fui, entonces una mamá y la hija me persiguieron para pegarme, afortunadamente apareció un carro”, recordó. 

Esa anécdota del 2017 hizo pensar a Laura si dejaba el arbitraje o no, pero un amigo que es entrenador y el instructor teórico Eduardo Botero, hablaron con ella para convencerla de que se quedara. Siguió trabajando fuerte para demostrar las capacidades que tiene con un silbato o un banderín en la mano. 

No todo han sido malos recuerdos, al contrario, esta manizaleña acepta que son más las experiencias positivas que negativas, una de ellas que la llena de orgullo, le sucedió en la cancha de la Nubia de Manizales en el 2018, en la Copa Telecafé. 

“En ese momento estuve dirigiendo como juez central, yo creo que era una categoría prejuvenil y cuando terminé el partido la gente que estaba como espectadores empezó a aplaudirme por el buen trabajo en la cancha. Eso no le pasa a muchos en mi posición. Además esta labor deja grandes amistades”, anotó la caldense. 

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Grandes retos

Su recorrido del fútbol aficionado en Manizales se trasladó a torneos nacionales en categorías juveniles y en fútbol femenino profesional. Su debut como emergente fue en Salamina en un partido Sub-20 y como asistente de línea fue el 21 de abril del 2017 en Villamaría en un partido entre Academia FC y Profesionales FC Sub-17. 

Apareció en la Liga Femenina el 26 de marzo del 2018 con el compromiso entre el Deportivo Pereira y Orsomarso en el Hernán Ramírez Villegas. Desde ese momento ha estado presente en tres campeonatos  consecutivos y ya tiene 24 partidos en los que ha asistido.

“He tenido la oportunidad de estar hasta en cuartos de final en mi primer año, en 2019 y 2020 llegué hasta semifinales, entonces es motivo de orgullo. A nivel local ya estuve en la final de la Copa Ciudad Villamaría y el Torneo de Reyes Magos. Me han recibido muy bien en todos los campos en los que he estado, pero debo reconocer que sí es diferente estar en un juego de mujeres y en uno de hombres”, sostuvo.  

Laura se describe como una mujer perseverante y deportista, acepta que es diversa en muchos aspectos, pero ante todo es feliz y disfruta de lo que hace. Para el 2021 recibirá la escarapela FIFA como asistente de línea, siendo así la primera dama del departamento en hacerlo y la tercera con este honor luego de las centrales Adriana Correa y Marta Toro. 

Foto/ Angie Daniela Valencia

Sueña con terminar su carrera, aprender varios idiomas e igualmente estar en un mundial de fútbol, haciendo presencia en la final. Su meta a corto plazo es ser asistente en el fútbol profesional masculino en Colombia, y por eso presentará en algunos días las pruebas para que la tengan en cuenta. 

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