El caballero Quinta

Foto/ Dimayor

A propósito del ascenso del Deportes Quindío, bien vale la pena hacerle un reconocimiento a su timonel, al estratega que en su segundo paso por la institución cuyabra no solo ha ratificado su condición de excelente técnico, sino que ha refrendado su historia en el fútbol de la región.

Foto / Suministrada / Mauricio en Radio Zónica en Buenos Aires.

Llegó a nuestro país hace 44 años y su éxito con el Quindío es sólo una pequeña parte de la inmensa huella que ha dejado en nuestro país, en especial en el Eje Cafetero. Para un ejemplo: Manizales fue su primer destino, Pereira se convirtió en su casa y junto Armenia sirvió de trampolín para su carrera de director técnico.

Hombre elegante, serio, criterioso, temperamental y ganador, así es Óscar Héctor Quintabani, un porteño que en 1977 arribó al Once Caldas para empezar a escribir su propia historia en el rentado nacional. Tras su paso por el recordado Deportes Tolima de los años 80 y 81, arribó al Deportivo Pereira donde protagonizaría en 1982 una de las campañas más recordadas de la historia. Su apelativo de ‘El caballero Quinta’, otorgado por el narrador deportivo Rey Mosquera, encerraba todo lo que era: un señor dentro y fuera de la cancha.

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Esa estela de caballero y de gran arquero, le valió para echar raíces en Pereira donde formó su hogar. Luego, en 1990, lideró uno de los proyectos deportivos más importantes en la capital risaraldense: Ferroclub. Allí fue formador de técnicos y jugadores, afianzando un sello que lo caracterizaría en sus inicios como entrenador, el de darle la oportunidad a futbolistas jóvenes. No en vano, cuando asumió la dirección técnica del Deportivo Pereira en 1995, a su equipo lo llamaron ‘el kínder de Quintabani’. Una gran temporada en la que terminó sexto con 43 puntos, fue el anuncio de las grandes cosas que le estaban por llegar como entrenador.

Grandes cosas que se empezaron a gestar con el Deportes Quindío, equipo al que llegó en 1997 y con el que por poco alcanza el tiquete a la final. Esa gran campaña le representó clasificarlo a la Copa Conmebol (hoy Copa Sudamericana), dejando así una gran imagen en Armenia. Imagen como la que está dejando hoy, devolviendo al equipo milagroso al lugar que pertenece, la primera división del fútbol colombiano después de siete años de triste trasegar por el fútbol de la B.

Foto/ Dimayor

Parece como si el destino y el fútbol le hubieran reservado justo a Quintabani el honor de devolverle la categoría al Quindío.

Su camino lo llevó a otros equipos, unos chicos, otros grandes. En 2001 ganó con Cortuluá el Campeonato del primer semestre, pero no fue campeón por las cosas absurdas de nuestro fútbol, ese año la Dimayor decidió no darle estrella al ganador de la Copa Mustang I. Sin embargo, sí le dio la histórica clasificación a la Copa Libertadores del 2002.

Pero sus logros deportivos no solo se suscriben a buenas campañas, clasificaciones a eventos internacionales y ascensos, también están representados en títulos. Fue campeón con el Deportivo Pasto en 2006 y bicampeón con un grande, nada más y nada menos que con Atlético Nacional en los dos campeonatos de 2007.

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Al Deportivo Pereira volvió en 2009 y en la actualidad hace parte de la extensa lista de acreedores que esperan que en algún momento el club les pague el dinero que les debe. ¡Qué cosa, qué injusticia!

Por lo pronto, Óscar Héctor Quintabani, a quien perfectamente podríamos nombrar como el más colombiano de los argentinos, sigue dejando huella en el fútbol colombiano, en especial, en nuestros equipos del Eje Cafetero.

¡Qué bien por el Deportes Quindío y qué bien por el caballero Quinta’.

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