“Sueño ser campeón con Sabios de Manizales”, Santiago Betancur

Foto / Pablo Bohórquez

El próximo 14 de octubre empezará la Copa Profesional de Baloncesto en la ciudad de Cali. Ahí estará presente el equipo de Manizales, Sabios de baloncesto, en el que actúa el armador caldense Santiago Betancur, quien jugará con el conjunto de su tierra por sexto año y con el que espera coronarse campeón. 

Nació en Manizales en 1992, es el hijo menor de Patricia Eugenia Restrepo y Juan Carlos Betancur. Se crió en los barrios Alta Suiza y Chipre, que son las partes de las que más guarda recuerdo, pero acepta que se ha cambiado de casa en más de una oportunidad. Su gusto en el deporte empezó con el microfútbol, aunque poco tiempo después se quedó con la pelota naranja.

“En el colegio me gustaba jugar micro con la escuelita que había, sin embargo, en cada entrenamiento veía a las personas que practicaban baloncesto en la cancha del lado, porque era como una especie de coliseo y me gustaba observarlos. Igualmente mi abuelo, mi papá y mi mamá jugaron este deporte, entonces crecí viéndolos. A los 7 años decidí jugar al básquetbol definitivamente”, explicó Santiago Betancur. 

Su abuelo Juber era entrenador de una escuela en el centro de la ciudad, a la que llevaba a su nieto los sábados, para que observara los entrenamientos del equipo. De igual manera, Betancur recuerda que los fines de semana eran para ir a acompañar a su padre en los torneos dominicales en cualquiera de las canchas en las que competía. A su madre la vio poco tiempo en el baloncesto, debido a unos problemas de salud que ella sufrió. 

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Foto / Pablo Bohórquez

Acercamientos al baloncesto

Un día después de tanto ver entrenar baloncesto en el colegio, decidió acercarse al profesor Alejandro Navarro para que lo dejara practicar con el equipo. No hubo problema porque ya los entrenadores Óscar Estrada y el mismo Alejandro, lo tenían identificado debido a que ya habían compartido con su padre en algunos escenarios deportivos. 

“A mí ya me conocían, aunque no era que me estuvieran esperando o me hubieran hecho una invitación a practicar este deporte. Al principio sí sentía un poco de rechazo por parte de los muchachos, ya que decían que yo era el chiquito, que no tenía la edad, pero con mis habilidades me los fui ganando y el entrenador me acogió muy bien”, contó. 

En ese momento el gusto por el deporte se intensificó, empezó a entrenar más fuerte cada día, le  gustaba ir a los partidos de Sabios de la época, soñaba con llegar a ser jugador profesional y con representar al equipo de su ciudad. Todo eso, iba a verse reflejado años después.

Primeras figuraciones

Santiago estudió en dos de los colegios más importantes del basquetbol en la ciudad, el Lans y Colseñora, con ambos tuvo la oportunidad de ganar varias veces los intercolegiados de Manizales, lo que le permitió asistir a los campeonatos zonales. De una misma forma, eso le abrió campo para integrar todas las categorías de la Selección Caldas. 

“Siempre tuve el sueño de ser profesional, en el inicio me dieron muchas bases para alcanzar eso que deseaba. Sin embargo, el baloncesto en la ciudad tuvo una época en el que desapareció por mucho tiempo, entonces ese anhelo se veía muy lejos. Tanto así, que los buenos resultados y gran nivel de la región, se vio hasta una generación antes de la mía, porque no existía el mismo compromiso con la disciplina” dijo el manizaleño. 

Foto/ Suministrada

A los 15 años de edad tuvo su primer hijo, Juan José, quien hizo que su responsabilidad fuera mucho mayor, ahora no solo con el deporte. Salir con amigos a planes nocturnos no era uno de sus pasatiempos, para él el mejor plan era estar en familia, entrenar o irse a jugar microfútbol con los más allegados. 

En 2008 se le presentó la oportunidad de ir a un campamento de preselección Colombia, pero al final ese llamado definitivo nunca llegó. Betancur cuenta que esa es la opción más cercana que tuvo en su carrera de vestirse de tricolor. Al siguiente año lo buscaron de Bogotá para integrar un equipo profesional, aunque se repitió la misma historia que con el combinado nacional.

“Ahí creía que el objetivo se veía cerca y a la vez lejos cada vez que no se concretaba nada, igual seguía trabajando fuerte. En 2010 me gradué del colegio e hice un semestre de Educación Física, pero siempre supe que no era lo mío, lo hice para poder cambiarme a veterinaria. Tampoco me convenció del todo, por lo que decidí entrar a Psicología en la U. de Manizales”, aclaró. 

Sueño cumplido

En 2012 ese anhelo revivió de la noche a la mañana, porque vio unas convocatorias que estaban haciendo para el equipo profesional de Manizales, que volvía a competencia luego de varios años. Santiago se presentó a las veedurías y fue escogido en el equipo, aunque en esa primera temporada no tuvo protagonismo en la cancha. 

Un día se acostó siendo jugador aficionado y al otro se levantó como profesional, él sabía que era el inicio del profesionalismo en el deporte. El equipo que era dirigido por Tomás Díaz llegó a semifinales en ese año. Ya en 2013 Betancur no hizo parte del equipo de Guillermo Moreno, porque se dedica a sus estudios, los cuales cancela en cuarto semestre para empezar una nueva etapa en su vida. 

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“Esos dos años no tuve mucha participación, fue algo muy lindo haber estado en el equipo, que me pagaran por lo que me gustaba hacer. Sin embargo, para nadie es un secreto que de esto no se vive en Colombia, es por eso que me meto en el mundo del comercio, gracias a mi suegro que es comerciante”, sostuvo Santiago. 

2014 y 2015 fueron años que le trajeron mucha felicidad a él y a su familia, el primero porque volvió al equipo de su casa, pero esta vez con un papel más protagónico de la mano del técnico manizaleño Carlos Andrés Castaño, quien lo conocía y confiaba plenamente en él.  El segundo porque le permitió casarse con su esposa Carolina Martínez, quien ha sido un apoyo muy grande en la vida del basquetbolista. Igualmente se consolidó en el profesionalismo.

2016 fue otro año sabático en el deporte, debido a que quiso ser un apoyo para su señora en el embarazo de su hija Martina. Además quería estar en momentos que sabía que el baloncesto no le iba a permitir presenciar, por eso la decisión conjunta de estar en familia durante ese torneo. 

“Para mí siempre será primero mi familia, era un momento de la vida que no quería dejar pasar por alto. Igual, se presentó la oportunidad de volver en 2017 y 2018, entonces nuevamente conté con el apoyo de mi esposa, mis hijos y mis padres. En esas temporadas estuve con técnicos extranjeros que me dieron a conocer un poco más de cómo se vive este mundo”, expresó. 

Foto/ Suministrada

Diferentes planes

En 2019 el equipo Sabios no tuvo reconocimiento deportivo, lo que hizo que se quedara por fuera de la competencia, entonces se fue a jugar a Pereira con su amigo Nasser Amaya en Raptors Caney, la Copa Nacional de Baloncesto, certamen que se diferencia con la Copa Profesional, porque no se cuenta con jugadores extranjeros. 

En 2020 recibió una llamada de Álvaro Montoya, gerente de Sabios, en la que le informaba que tenían que sacar equipo para no perder nuevamente el reconocimiento deportivo. Santiago no estaba muy seguro de participar en el torneo, pero una conversación con el técnico Bernardo Fitz-González, hizo que sus planes cambiaran de rumbo. 

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“Yo no iba a participar porque tengo mis negocios, además estoy en un proyecto con mi esposa que apenas lleva cinco meses y no puedo abandonarlo. El profe me llamó, me dijo que quería contar conmigo, entonces en una decisión en familia, decidimos seguir con este sueño. Pude dejar muchas cosas listas, además debo trabajar desde Cali para que todo funcione bien aquí y allá”, enfatizó.

El equipo ya completó una semana de entrenamientos previo al viaje a la capital vallecaucana, el armador manizaleño tiene que buscar un puesto en el quinteto inicial luchando la posición con jugadores de la Selección Colombia como Rodrigo Caicedo y Simón Granados. 

Foto / Pablo Bohórquez

“Es una competencia sana, de mí siempre van a esperar entrega en la cancha, más en la parte defensiva que es en la que enfatiza el profe. Sueño con ser campeón con el equipo de mis amores, por eso trabajamos día a día. La gente disfrutará y se sentirá tranquila de ver el compromiso de este equipo en el campo de juego”, finalizó.

Desea jugar baloncesto hasta los 35 años si su cuerpo se lo permite. Además se ve representando al departamento de Caldas en los próximos Juegos Nacionales y hacer una buena participación. En un futuro quiere ser dirigente para apoyar el baloncesto local y devolverle como dice él, el reconocimiento que tenía la región en este deporte. 

“Unidos somos más. Más deportes más región”

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1 respuesta

  1. 14 de octubre de 2020

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