¿Qué vamos a hacer sin fútbol?

Foto/Suministrada Alcaldía de Pereira

“El fútbol es el opio del pueblo” Marx debe estar revolcándose en la tumba pensando en la frase que dijo hace miles de años, haciendo alusión a la religión y cómo nosotros y nosotras lo hemos adaptado para hablar sobre este deporte popular. ¿En Colombia disfrutamos del fútbol?

Angie Daniela Valencia. Comunicadora Social-Periodista Periodista Deportiva

En la actualidad, no se puede ir al estadio, porque la pandemia no deja. No se puede ver por televisión, por los conocidos y famosos “derechos de autor”. No se puede escuchar por radio, porque tampoco hay transmisiones desde cancha y no se pueden ver fotografías porque simplemente el fútbol es un negocio y no estamos dentro de él. O más bien, no tenemos plata para pagar por él.

El 16 de septiembre de 2020 se realizó la primera condena por distribuir ilegalmente la señal de Win Sports. La administradora y socia de TV Pau y Fibranet, Francy Yamid Cuenca, deberá pagar aproximadamente 5 años de prisión domiciliaria y una multa de 27.86 salarios mínimos legales vigente.

El vicepresidente jurídico de Win Sports, Fernando Azuero Holguín, declaró en la página oficial de Win Sport que:

‘‘Es un fallo histórico para la industria de telecomunicaciones y representa un golpe contundente para la piratería de televisión por suscripción en el país… La decisión del Tribunal Superior es el resultado de aproximadamente dos años de trabajo de mi equipo… Desde el canal seguiremos trabajando en aras de combatir este delito que por años ha golpeado a esta industria en Colombia’’ y pongo la cita explícitamente, no vaya a ser que me llegue un comparendo, y yo sin dónde caerme muerta.

Los delitos que le imputaron fueron: violación a los derechos patrimoniales de autor , violación a los mecanismos de protección de derecho de autor y derechos conexos y usurpación de derechos de propiedad industrial. Esta distribución le salió carita.

Es importante mencionar que el fútbol siempre ha sido un negocio y claramente una fuente de poder absoluta, pero lo que actualmente estamos viviendo se está saliendo de control. ¿De quién es el fútbol? ¿Quién puede cubrir este deporte? 

Aparte de que no podemos ir al estadio a ver nuestros equipos, tampoco podemos cubrir los partidos como nuestra profesión lo amerita. No podemos estar allí en frente de todo, narrando, contando qué balón filtró, debatiendo si esa jugada era de roja o no, ilustrando aquel gol de tiro libre hecho por el juvenil que recién entraba a la cancha. No, ya no podemos.

Ahora nos toca esperar que nuestro vecino que compró el paquete Premium grite el gol, que la oficina de comunicaciones de X equipo envíe las fotos oficiales, que el amigo nos invite a la casa a escucharlo por la emisora que si pudo realizar la transmisión. Así nos tocó y parece que va para largo.

Ahora bien, ¿qué vamos a hacer nosotros y nosotras? pues simple, ahondar en otros deportes, que no son pocos.

Narrar esas historias que nadie quiere contar porque no son noticia, porque no son los ganadores. Es hora de enaltecer el tenis, el baloncesto, la gimnasia, el rugby.

Hablar con los profesores que han dedicado toda su vida a enseñar lo lindo del porrismo, del ciclismo… de los demás deportes, que por culpa del fútbol y toda su maquinaria han sido invisibilizados.

Ahora bien, ¿qué estará pensando Marx en este momento? No creo que esté contento.

«Unidos somos más. Más deporte, más región»

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