Nicolás Torres, un arquero de baja estatura que ataja como los grandes

Foto / Carlos Marín

Este fin de semana La Cantera logró el campeonato de la Copa Nacional Telecafé, y en ese objetivo la participación del quindiano fue crucial. El cuidapalos quedó con la valla menos vencida del torneo y celebró por lo alto. 

Las opciones que tuvo Academia Fútbol Club en la gran final fueron detenidas por Nicolás, jugador que trabajó con concentración, detalló con precisión cada remate del rival y supo cómo ganarse el galardón de la valla menos vencida sobre el final del compromiso, donde su equipo ganó 3-1.

El futbolista no siempre ha ocupado la posición de arquero, fue justamente en la Ponyfútbol que tomó la decisión de darle un cambio a su estilo de juego, en hacerse un poco atrás para tener una lectura más completa. Desde los 12 años ataja y ha tenido la oportunidad de jugar en categorías superiores a su edad. «Cuando luego juego con la categoría  mía, ya se siente la diferencia, coge uno más juego, sabe manejar más el equipo, el tiempo, tiene una capacidad diferente en comparación a otros jugadores que no han tenido esas experiencias», añadió el atleta de 16 años.

Sin embargo, el recorrido del golero ha estado matizado por enfrentar diferentes obstáculos, uno de ellos el renunciar a la Selección Risaralda. Y aunque por su estatura, no todos los comentarios son positivos, revalida sus condiciones en la puerta, mostrando la técnica que tiene, el fuerte remate en el saque largo. «Estuve en tres procesos, logramos llegar a las fases finales nacionales, pero me retiré porque recibí muchas críticas, porque el otro arquero era más alto, la gente decía que yo era muy chiquito. La verdad fueron golpes fuertes, pero al final uno confía en el talento, y el mejor del mundo no tiene que ser el más grande», manifestó Nicolás.

Foto / Carlos Marín

Estas palabras para él fueron un desahogo, aunque lo hace mejor custodiando el arco. Como lo pide el fútbol moderno, siendo un vocero desde la parte de atrás. No le tiembla la voz para hablarle a sus compañeros, pedir respaldo cuando la ofensiva del otro equipo gana terreno. El juvenil, nacido en Quimbaya-Quindío es un prospecto de arquero para el Eje Cafetero.

Nicolás Torres mide 1.76 metros de estatura, con sueños que están a la altura de su talento, integra en la actualidad a una de las mejores instituciones de la región, La Cantera. La misma que lo ha llevado a disputar torneos nacionales, a foguearse con equipos fuertes de la zona y hasta llegar a probarse con las juveniles del Once Caldas.

Foto / Carlos Marín

Su estatura no es impedimento porque personalidad bajo los tres palos no le falta, y tal vez como Gianpiero Combi, el legendario arquero de la Juventus, quien se inició como jugador y luego pasó a ser cancerbero, sorprenda con sus voladas, con su capacidad de reacción y reflejos. O quizá Nicolás alcance lo que el mismo René Higuita, que también mide 1.76 y pese a los obstáculos, logró meterse en el corazón de los amantes del fútbol.

Foto / Carlos Marín

«Nico es un jugador muy disciplinado, con mucha entrega, no solo en los entrenamientos que tiene el equipo como tal, sino que él llega a la casa y sigue trabajando. Siempre ha dicho y ha tenido claro que quiere llegar por buena preparación, porque está bien físicamente, porque está bien en lo que hace. Lo veo muy bien en lo deportivo, es muy entregado al fútbol», compartió su padre, Didier Torres.

Foto / Carlos Marín / Franco Armani (izquierda) y Nicolás Torres (Derecha)

Respecto a quién lo inspira, reluce a un campeón del mundo: «Siempre me ha gustado Iker Casillas, cuando era niño yo quería tapar como él, y creo que todavía, porque para mí no es un arquero alto y es un arquero grande, ganó un mundial. Es mi inspiración justo ahora cuando se busca más la estatura que el talento en los arqueros», comentó.

En el proceso deportivo su familia ha sido el soporte, Sandra Arias su madre y el hombre que lo acompaña en este sueño, Didier Torres se han plantado como refuerzos. Así mismo añadió Nicolás, agradece «al preparador de arqueros en La Cantera, Mateo; en Comfamiliar, el entrenador Tato; en Dunga, don Manuel que me enseñó muchas cosas para llegar hasta acá», palabras que dignifican más sus habilidades técnicas y sociales, al ser agradecido con quienes han contribuido a construir el perfil que tiene ahora.

Por el momento, lo mejor que puede definir su proceso es el trabajo, el trabajo duro para cumplir el sueño. Lo sabe a consciencia «Uno debe exigirse, debe ver el error y no llegar a la zona de confort para parar. Ver la meta cada vez más alta lo mantiene a uno, lo hace mejorar», puntualizó el deportista que solo recibió cuatro goles en la Copa Nacional Telecafé.

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