Johans Nieto y su anhelo de estar en un Mundial de Fútbol de Salón

Foto / Suministrada

En las transmisiones televisivas del apasionante deporte es muy frecuente escuchar ‘Bonice’ haciendo referencia a Johans Nieto Botero, el jugador armenio de 33 años que sueña con levantar un título con la selección nacional.

Es que para el deportista que se ha hecho popular por su apodo entre el gremio de profesionales del Microfútbol, esta carrera de 15 años ha sido de aprendizaje constante, donde sin duda el más llamativo tiene que ver con entender que el Fútbol de Salón es, “un deporte muy lindo, el cual  no es costoso y puede practicar cualquier persona. Saber que de este deporte puedes vivir y tener  ingresos económicos para la familia”, dijo.

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La última gran celebración que tuvo la vivió precisamente con Caciques del Quindío, con esta institución logró el campeonato en la X Copa de Microfútbol Masculino 2018, siendo un referente para el esquema del entrenador César Pineda. Johans, o ‘Bonice’ como le dicen, tuvo un premio adicional en la noche que quedó campeón, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol de Salón le habló de la posibilidad de ser convocado. Esa noche bogotana no la pudo olvidar, porque después fue llamado a la selección de Jaime Cuervo, la misma que se prepara para defender el título mundial en Argentina el próximo año.

El llamado no es coincidencia, porque la habilidad para proteger el balón, la pegada y los movimientos en el terreno de juego permiten encontrar un valor diferente en él.

Es un deportista que se ha labrado un camino de aplausos en el Fútbol de Salón de la región, todo basado en el sacrificio. ‘Bonice’ además de jugar al ‘micro’ trabaja en almacenes Tierra Santa, así compagina su vida en el día a día, así le dedica tiempos a sus pasiones.

Y para quienes se preguntan, ¿por qué le dicen Bonice?, él no tarda en responder: “Salió de un equipo que se llamaba los blue ice y la gente no sabía pronunciarlo, entonces decían que iban a ver jugar los bonices  y desde ahí quedé ‘Bonice’, detalló Johans. Esto fue hace cerca de 13 años, es decir en sus inicios en el Microfútbol.

Desde entonces el seudónimo se quedó con él, acompañándolo por todas las canchas del país que ha visitado; ahora, pese a que ya tiene un recorrido, no olvida que fue en la ancha del barrio La Esmeraldas en Armenia, donde se popularizó por sus condiciones, y fue en ese momento que se le dio vida al reconocimiento. Hablar de bonice en el ambiente del Microfútbol del Quindío, es hablar de Johans Nieto.

Así es el Microfútbol, natural, de barrio, de cancha de pavimento que es donde se construyen las mejores anécdotas, anécdotas que vivido Botero Nieto al lado de su familia, personas que lo motivan para alcanzar las metas. Sus hijos Juan José Nieto y Silvana Nieto lo inspiran a hacer un buen trabajo y ahora poder buscar ese cupo anhelado hacia el Mundial 2019. Y al igual que sus hijos,  su señora madre, Liliana María Botero,  lo le entrega la dosis necesaria de motivación antes de cada partido. “Por ellos también juego”, agregó.

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Johans fue llamado al microciclo con la Selección Colombia y espera poder mostrar sus capacidades en el Cuadrangular Bicentenario de Pitalito, del 25 al 27 de octubre, escenario donde aprovechará para entregarle más argumentos al cuerpo técnico nacional.

Finalmente aprovecha para agradecer a Kasim, de Tierra Santa, a Giovanni Galindo, dueño de Caciques del Quindío, y  a Yuliana Restrepo, personas que han creído en él y han acompañado sus más recientes pasos en este deporte.

Ahora, Johans se prepara para no perder vigencia, y continuar aportándole al Microfútbol, goles, talento y entretenimiento vestido de amarillo, azul y rojo.

“Unidos somos más. Más deporte, más región”

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