¡En el deporte la ética no se enseña, se vive en acciones cada día!

¡En el deporte la ética no se enseña, se vive en acciones cada día!

Foto / Pablo Bohórquez. ¡En el deporte la ética no se enseña, se vive en acciones cada día!

Al ponerla en práctica esta se enseña sola, es como la transmisión de un mensaje a través del ejemplo. 

La preocupante situación que atraviesan algunos organismos del deporte asociado en Colombia, invita a pensar la ética no como una enseñanza o como algo que se orienta desde la formación, sino como una acción cotidiana entre los actores del deporte sin distingo de su rol, posición o jerarquía.

Un entrenador que habla de ética deportiva a sus atletas; pero que al mismo tiempo está cometiendo injusticias con sus pares, incurre en gestos inapropiados que pueden convertirse en acciones de doble moral. Es por eso que el mensaje principal de este editorial invita a no enseñar la ética, invita a vivirla en la cotidianidad.

Conflicto de intereses 

A lo largo de tres años Semilleros Deportivos se ha interesado por contar el deporte desde una perspectiva humana; más allá de los triunfos, las medallas y las glorias que este entrega. Esa mirada que compromete la visión de desarrollo humano como apuesta filosófica, le ha permitido conocer al medio entender los afanes por los que atraviesa el ecosistema en la actualidad.

Uno de ellos es la comprensión que se tiene de la ética, de cómo opera el talento humano vinculado a los organismos del deporte asociado. El cómo fluctuán las relaciones y cómo siendo la actividad física un eje transversal en la vida del ser humano, esta es vista como una oportunidad ante intereses particulares.

Así como en el sector deporte, en cultura, educación, transporte, empresarial, bancario, etc; es necesario resaltar la importancia de la conducta humana en el desarrollo de los procesos, el respeto por lo que se considera como apropiado y la lejanía de lo que se considera como imprudente.

Todos, absolutamente todos los organismos deportivos conviven con un clima organizacional y este debe estar fundamentado en experiencias significativas para sus integrantes. Deportistas, entrenadores, dirigentes deportivos que actúan de mala fe ante el interés general, evidencian una falta de comprensión social de su entorno. Ahí es donde acude la ética.

Semilleros Deportivos fue objeto de señalamientos por unas declaraciones inconvenientes de parte de un entrenador deportivo. Cuya finalidad no fue otra que entorpecer un proceso periodístico, dejando en evidencia también la latente necesidad de una liga de Risaralda, por mejorar el clima organizacional en su interior.

No será la primera vez, y en el contexto del deporte nacional, no será la última; sin embargo queda de manifiesto que enseñar la ética no es lo mismo que practicarla. Se requiere mucho más porque los entrenadores son pilares fundamentales en el desarrollo de atletas para la sociedad.

Más allá de la competencia

El concepto ética deportiva tiene consigo implicaciones que trascienden el plano meramente competitivo, es por eso que un dirigente deportivo también está llamado a actuar con ética, enriqueciendo su labor al interior de un organismo, de igual manera quienes fungen como servidores públicos desde los entes territoriales.

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Separar la ética en los diferentes sectores resulta divergente, porque la ética sea donde sea, es la misma. Es la manera como el ciudadano vive de acuerdo a conductas que le permitan ver en su entorno y los otros, la diferencia entre los bueno y lo mano y actuar de acuerdo a ello.

Es así como convertir la ética en discurso, en una cátedra, resulta una labor desproporcional a la necesidad de expresarla mediante el comportamiento cotidiano del ser.

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