El reto en el próximo periodo será involucrar más a la academia con el deporte

Foto / Universus / Academia y deporte

Un trabajo articulado que permita promover el desarrollo deportivo de la zona y que impulse los procesos investigativos. 

La academia en el Eje Cafetero está llamada a potencializar su relación con el sector de manera más eficiente, buscando desde aumentar el número de practicantes en los organismos deportivos, hasta generar proyectos de investigación que beneficien a deportistas, entrenadores y dirigentes.

Otro aspecto a mejorar, será la ampliación de becas para dirigentes deportivos, buscando la cualificación del personal que empíricamente le ha entregado décadas de trabajo al Fútbol, el Baloncesto, el Voleibol, la Natación, el Ciclismo, etc.

La región académica sostiene una deuda con la región deportiva, que se ha intentado saldar con la creación de algunos programas de pregrado y hasta posgrados aunque en menor medida; sin embargo no parece ser suficiente, pues la articulación en otros frentes es cada vez más necesaria en esa búsqueda de la transformación del ecosistema, hacia la modernidad, las nuevas tecnologías de la información y las nuevas tendencias en mercadeo deportivo.

Si bien cada año egresan nuevos profesionales en las ciencias del deporte, la administración deportiva y el entrenamiento deportivo, no son perceptibles los resultados en esa idea de abrirle campo a la teoría y la práctica en una relación sincrónica, materializada y evidente en clubes, ligas, federaciones y asociaciones.

Ahora, que el Eje Cafetero se está preparando para los XXII Juegos Deportivos Nacionales y VI Juegos Paranacionales 2023, estas relaciones además de consolidarse, deben arrojar resultados que refuercen el conocimiento de los entrenadores, dirigentes y deportistas, como actores cuyo reto en el siglo XXI, es estar a la vanguardia de la economía del deporte en el mundo.

La región no se puede marginar y alejar de lo que el mundo deportivo mueve en relación al autosostenimiento de los procesos, y para eso tendrá que cualificar a su personal, mostrando siempre la importancia de contemplar a la academia como el espacio ideal para que eso ocurra, y esta misma, la academia abrirle campos a ese personal sediento de conocimiento.

Lo mejor que podrán hacer los candidatos a gobernaciones y alcaldías es mejorar este componente de relacionamiento con la academia en sus propuestas de gobierno, porque más que infraestructura deportiva, más que recursos económicos para el deporte, el sector refleja una carencia en la preparación de su personal para sostener el mantenimiento de los escenarios y para crear proyectos a largo plazo que potencien la formación y el alto rendimiento.

Si bien el Estado debe cumplir con sus obligaciones, también los organismos deportivos están llamados a hacerlo valiéndose de su completa autonomía administrativa y la academia es una buena opción para respaldar ese camino.

“Unidos somos más. Más deporte, más región”

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