El Eje Cafetero desprecia al fútbol femenino

Foto / Pablo Bohórquez / Archivo

Once Caldas, Deportivo Pereira y Deportes Quindío no aparecen ni en las curvas de la reducida Liga Femenina 2021 que, como se anunció la semana pasada, tendrá la participación de solo 12 equipos. Sin la obligatoriedad que antes exigía la Conmebol, los dirigentes del fútbol regional se volvieron a hacer los locos con la igualdad.

Foto/ Suministrada/ Camila Espinosa

Como ocurrió el año pasado, los equipos del Eje no aparecerán. El Pereira estuvo en las tres primeras ligas (2017 al 2019), Quindío, en dos (2017 y 2018) y el Once solo participó en el  2019. En ninguna de las cinco — contando la que comienza el próximo 18 de julio— han estado los tres equipos simultáneamente. 

Que los dirigentes se justifiquen en que no les es rentable tener un equipo de mujeres es la demostración del menosprecio general por el fútbol femenino. Y es claro que cuando jugaron lo hicieron para cumplir una norma, con jugadoras rejuntadas a las carreras y a un mes de comenzar la Liga.  

Lo que falta es voluntad. Punto. ¿Buscar un patrocinio? ¿Plantear una alianza estratégica? Nada de eso… ¡Ciegos, sordos, mudos y displicentes! 

Miren: Millonarios, uno de los grandes del país, firmó un convenio para que el equipo femenino de la universidad Sergio Arboleda fuera su base y consiguió un patrocinador (Allianz). ¡Ni para copiar sirven!

Puede que la desidia con la Liga Femenina sea general en la Dimayor, que se escuda con los 1.400 millones de pesos que le manda el  Ministerio del Deporte para jugar el campeonato, pero eso no excusa a los dirigentes del área. Ellos son botones de muestra: sin proyectos serios. Sin visión. El fútbol femenino debe crear bases para su autosostenimiento: hay interés, afición, los medios lo cubren (así sea por moda) y cada vez que hay una participación en el exterior hay evidente interés nacional. 

Foto / Pablo Bohórquez/ Archivo

Esto del deporte, del fútbol, es un ecosistema en el que si una de las partes no funciona todo se cae. La Liga Femenina, el fútbol femenino de la región, está caída porque, paradójicamente, solo hay una parte que funciona: el esfuerzo de las jugadoras. Todo lo demás, no.

Aquí, nuestra región, es ejemplo de cómo el fútbol femenino es una ilusión: no es una opción de vida, de desarrollo profesional, en medio de la pobreza de una Liga de menos de dos meses de competencia (¡apenas 50 días!). Se sabe que la mayoría de jugadoras no pueden vivir del fútbol, que no tienen contratos de trabajo dignos. Y da risa pensar en lo que ellas ganan comparado con los sueldos astronómicos de los hombres. 

El Eje Cafetero no puede seguir escondido en el desinterés de la Dimayor por el fútbol femenino. Si el mal es de muchos el consuelo es de tontos. Y bien lo son en Once Caldas, Deportivo Pereira y Deportes Quindío… 

“Unidos somos más. Más deportes más región”

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