El deporte y la espiritualidad, una manera de mantener el sentido de vida

 

Foto / Pablo Bohórquez

El deporte se conserva como una estrategia para el desarrollo social, pero también como un mecanismo para encontrarse a sí mismo. 

En Colombia, un país que todavía no ha superado la sombra de la guerra, que continúa haciéndole frente a las problemáticas de corrupción y desigualdad social, no tiene muchos caminos por recorrer para sanarse a sí misma. Tal vez, uno de ellos y el más evidente es el deporte, también se adhiera la actividad física y la recreación, como prácticas no normativas.

Con tasas de desempleo tan altas, ambientes laborales tan desiguales para hombres y mujeres, el vivir en Colombia para muchos es una experiencia de supervivencia. No es un país caótico pero la energía de sus calles susurran desarrollo, y esto en cierta medida permite entender que en el imaginario de sus ciudadanos clase media y baja, persiste la esperanza de salir adelante.

Es común encontrarse entre los deportistas, personas que refieren escoger el deporte en búsqueda de mejorar sus condiciones sociales, con la ilusión de darle progreso a sus familias. Sí, ese ese el deporte; pero también está el factor espiritual, el que no deja réditos económicos, pero transforma vidas.

No siempre la actividad física o el deporte, debe entregar dividendos económicos. Cuando una persona comprende el verdadero sentido de trabajar el cuerpo, de manera inconsciente está proyectando su mente hacia un mejor estilo de vida. Un deportista se puede llegar a convertir en un referente positivo en su hogar, pues todas las energías las canaliza en ser mejor en su práctica, mejor en su diario vivir.

Luego, cuando surge la transformación interior, se entienden los beneficios físicos del deporte, la actividad física y la recreación. La persona no necesitará del dividendo económico para cambiar una vida, simplemente enviando el mensaje a otros, cumplirá una misión especial.

Aprender a trabajar en equipo, reconocer las virtudes, las capacidades, y plantearse metas y objetivos, que son elementos fundamentales en la vida del ser humano, aparecerán. Un ser humano empoderado de su vida,  comprenderá hacia dónde quiere ir y cuál es su lugar en el mundo.

Difícilmente, en otros ejercicios que no contemplen el trabajo del cuerpo y la mente, se logre tal sincronía de la vida. Es por eso que no siempre el deporte entrega dinero, pero sí, siempre sí, entrega sentido a la vida.

Para un país como Colombia es más importante mantener ciudadanos cuyas vidas tienen sentido, que ciudadanos cuyas realidades sociales solo los motiva a pensar en el desarrollo, sin tener presente la espiritualidad y las energías.

«Unidos somos más. Más deporte, más región»

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1 respuesta

  1. 19 de febrero de 2020

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