Daniela Benjumea, una ‘peque’ con experiencia en el baloncesto

Foto/ Suministrada

Daniela Benjumea de 27 años y 168 cm de estatura, razón por la que la conocen en el deporte como ‘la peque’, es una de las referentes que tiene el baloncesto caldense. Será una de las encargadas de armar las ideas del equipo Power Basketball de Manizales, en la Liga Superior de Baloncesto a partir del 2 de noviembre en Medellín . 

Su gusto por la pelota naranja se lo debe a su madre Maria del Socorro Ocampo, quien también fue deportista en esta disciplina hasta hace cuatro años, momento en el que decidió disfrutar de la vida de pensionada, según lo cuenta su hija. Fue armadora de los equipos de la Universidad de Caldas, talento que heredó Daniela.

Su padre Jinel Benjumea era más fiebre del fútbol, pero igual siempre ha sido un apoyo para ella en los torneos:

“El plan familiar de los fines de semana era ir a verme jugar, el único que no iba era mi hermano Alejandro porque prefería quedarse con los videojuegos. Cuando inicié era muy mala y mi mamá me dice que sentía pena de mí porque yo solo me quedaba quieta viendo a los niños jugar”, explicó la deportista.

Su abuela mientras pudo acompañarla siempre estuvo presente, era quien la llevaba a entrenamientos y le ponía la queja a la mamá, que Daniela solo se quedaba parada en la mitad del campo viendo jugar a los otros. Su formadora Mónica Franco, le pidió paciencia tanto a la familia como compañeras para que empezaran a ver resultados en ella. 

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Desde los 11 años está ligada al baloncesto, practicó natación y patinaje, pero lo hacía solo por diversión, en cambio el basquetbol lo sentía en las venas. Fue en el colegio Eugenia Ravasco, en el que empezó a ver resultados, pues desde que empezó en séptimo grado y hasta once, se coronó campeona de los intercolegiados de la ciudad, además tuvo la oportunidad de jugar regionales, zonales y nacionales. 

“La época del colegio me sirvió mucho porque hubo un gran cambio en mi juego de la mano de Mónica, tuve la posibilidad de integrar selecciones Caldas, además conocí mucho porque nos ganábamos los cupos a torneos que se jugaban por fuera. En 2005 fui campeona nacional mini con el departamento en un torneo de Bogotá”, recordó. 

Nuevos retos

Con 17 años y ya habiendo terminado el bachillerato, viajó a Cúcuta para representar a Norte de Santander en un torneo nacional. Las cosas se dieron porque su entrenadora tenía contactos y le dijo que ese departamento necesitaba una armadora para el campeonato. Su familia la apoyó y se fue a ver el destino qué le deparaba. 

En el aeropuerto la recogió una camioneta blindada, ella se montó sin problema, aunque hoy piensa que fue una locura porque le pudieron haber hecho daño y nadie se hubiera dado cuenta. Se le presentó al técnico Danilo Cepeda, para comenzar a preparar durante cerca de dos meses, la competencia que ya se aproximaba. 

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“Fue una locura, al principio me quería devolver porque no me sentía cómoda, igualmente el técnico cuando me vio pensó que había cometido un error. Pasaron los entrenamientos y me gané un lugar. Recuerdo que en el primer partido me lesioné el tobillo muy fuerte, entonces por las ganas que tenía de jugar, me infiltraron todos los días. Quedamos de cuartas”, contó.

Ese mismo 2010, jugó su primer Nacional Mayores con el mismo equipo, pues ya la conocían del certamen pasado y decidieron contar con ella nuevamente para el campeonato en Cali. No tuvo el protagonismo que había tenido con el seleccionado juvenil, por la experiencia, sin embargo pudo aportar para repetir el cuarto lugar en la tabla de posiciones. 

Universidad

A pesar de que no se quería ir de Cúcuta, la familia y los estudios la esperaban en Manizales. Ingresó a la U. de Caldas a estudiar Artes Escénicas durante seis meses porque no pasó a Ingeniería de Sistemas, además como excusa para jugar con el equipo de la Institución. Alcanzó a participar en el zonal nacional de ese año. En 2011 sí entró a estudiar Educación Física. 

“Siempre he sido amante del deporte, entonces pensé bien las cosas y escogí mi carrera. Por mi desempeño en la cancha, la Fundación Universitaria Área Andina de Pereira, me ofreció una beca del 100% de estudios si jugaba con ellos. Acepté y estudié año y medio Pedagogía Infantil, pero me salí apenas se acabó el incentivo que habíamos acordado por problemas administrativos allá, aunque alcancé a ser terceros con ellos en el Nacional de Ascun”, aclaró. 

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En 2014 recibió el llamado de Danilo Cepeda para que hiciera parte de la Selección Bogotá, que él estaba dirigiendo. En esa ocasión viajó con una compañera para un torneo nacional, pero las cosas no salieron de la mejor manera, porque no fueron recibidas bien dentro del grupo. Terminó su carrera profesional en 2015 y ahí mismo empezó una maestría en Educación y Desarrollo Humano en la U. de Manizales. 

Durante los dos años de estudio de posgrado jugó con el equipo de la Universidad, ganaron los torneos locales, pero en los zonales no les fue de la mejor manera. Le llegó otra oportunidad de representar a otra región, esta vez fue el seleccionado de San Andrés Islas, que optó por ella para jugar los clasificatorios a Juegos Nacionales 2019. 

“Ese fue el último torneo que jugué a nivel nacional, pasamos la primera ronda, pero en la segunda yo no pude estar porque quedé en embarazo. Desde ese momento estuve un año sin baloncesto y fue difícil. Apenas nació mi hija, casi que ni cuidé la dieta para poder estar otra vez en la cancha”, agregó. 

Reinicio con la pelota

Su hija Mariángel Pérez nació en septiembre de 2019 y se ha convertido en una inspiración tanto para ella, como para su esposo Juan Sebastián Pérez, quien también fue basquetbolista y con quien contrajo matrimonio durante la pandemia. Ellos, junto a sus padres, han sido la fortaleza para que Daniela siguiera jugando baloncesto. 

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Desde entonces ‘la peque’ se coronó campeona de Reyes Magos el año pasado con Toromédicas y ahí pasó a ser parte del proyecto Power Basketball Club, de la mano de Claudia Santa y Juan Quintero, quienes le contaron que estaban preparando todo para asistir a la Liga Superior Femenina.

“Yo conocía a Claudia desde hace mucho, me contaron de la propuesta, al principio les dije que no estaba en nivel por mi embarazo, sin embargo me apoyaron y me dijeron que necesitaban mi experiencia. Les agradezco a ellos dos por la oportunidad y el esfuerzo que han hecho por nosotras, hay un gran equipo, entonces deben estar seguros que haremos un gran papel”, finalizó.

Esta instructora del gimnasio de la Universidad de Caldas, sabe que lo más duro será despegarse de su pequeña por un mes, que es lo que dura el torneo, pero sabe que lo hace por todo lo que le ha tocado luchar en la vida con el basquetbol.

Sueña con ser un gran ejemplo para su hija y para las generaciones de deportistas que vienen detrás. Espera seguir en este deporte muchos años y por qué no poderse enfrentar a Mariángel en una cancha de baloncesto. 

“Unidos somos más. Más deportes más región”

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