Clubes de fútbol infantil estarían en riesgo de desaparecer

Foto / Pablo Bohórquez

Los clubes de fútbol aficionado o fútbol base, se ubican como un escalón fundamental dentro de la estructura del ecosistema del deporte, son los organismos deportivos de mayor constitución a nivel de país y de regiones en Colombia, y no únicamente por la cantidad de niños, niñas y adolescentes atendidos, sino también por la cantidad de recursos económicos que mueven, y hasta el número de entrenadores que se relacionan.

Para el caso de una ciudad como Pereira, la cifra podría estar por encima de cien clubes o escuelas de fútbol aficionado o clubes de fútbol base legalmente constituidas, la mayoría con reconocimiento deportivo y varios con diez y hasta más años de existencia y funcionamiento.

Sin embargo, el 2020 puso a prueba su nivel de organización y consolidación administrativa, cuando el confinamiento o cuarentena obligado por la pandemia del Coronavirus, literalmente encerró a los humanos, y como daño colateral obligó también al cierre o cese de actividades de los eventos deportivos, entre ellos los torneos de fútbol infantil y juvenil del país y el mundo, y por supuesto de los clubes de fútbol aficionado o fútbol base.

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Los impactos económicos y sociales son serios, y empiezan a vislumbrarse durante 20 días en que los entrenadores y administradores de clubes deportivos se han jugado su suerte a través de las plataformas digitales y las redes sociales para “continuar” su relacionamiento con el capital más valioso que los constituye, los niños, niñas y adolescentes; en definitiva porque es esta la población que a través de sus familias pagan mensualidades que van desde los 30 hasta los 180 mil pesos, dependiendo de los servicios, la reputación y el nivel de reconocimiento de cada club de fútbol.

Foto / Valentina Jiménez

Semilleros Deportivos dialogó con los representantes de cinco clubes de fútbol vigentes y reconocidos en la región, para indagar sus lecturas y las necesidades que se presentan en medio de una contingencia que puso contra la pared sus propósitos deportivos.

En la generalidad, todos espera ayuda del ente territorial, así como la posibilidad de recibir algún auxilio que fue expresado por parte de las ligas de fútbol, el cual podría llegar desde la Federación Colombiana de Fútbol y a través de la DIFUTBOL (División de Fútbol Aficionado de Colombia). Sin embargo, al respecto no hay nada concreto, ni fechas de entrega de el recurso que se estima podría ser económico, ni mucho menos del monto que podría ayudarles a “sobrevivir” durante el tiempo de cuarentena.

En el diálogo sostenido, quedó en evidencia que aquellos clubes de mayor existencia en el tiempo y con mejores procesos administrativos, podrían tener condiciones de sostenibilidad financiera; unos por un mes, otros por tres meses y algunos (muy pocos) hasta por seis meses.

“El Club está quieto, estamos trabajando con los niños de forma virtual, ese trabajo no se cobra, lo hacemos de buena voluntad, trabajamos hasta el 15 de marzo y suponemos que la cancha no nos la van a cobrar… y la idea es que las familias nos paguen hasta el 15 de marzo que trabajamos…, pero hay padres que nos han llamado y nos han consignado la mensualidad de abril… por eso nosotros cuando reiniciemos, vamos a considerarlo como un abono o pago para las mensualidades de mayo, junio y en adelante…” comentó el profesor Carlos Mesa del Club Deportivo El Diamante.

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Pese a ello, en la gran mayoría de clubes de fútbol los entrenadores están si recibir ingresos, aunque clubes como CUPARMA F.C. con apenas tres años de constitución y funcionamiento y cerca de 250 niños y niñas atendidos, logró ingeniárselas para sostener algunos recursos para sus ocho entrenadores, obviamente con consideraciones especiales que fueron analizadas y acordadas previamente con los profes.

Foto / Carlos Marín

“Desde el 15 de marzo se congeló la mensualidad, aunque algunos padres de familia (pero muy pocos) han expresado su interés y voluntad de pagar y ayudar, y con la sostenibilidad lograda por la administración de club, contamos con unos fondos… que son nuestra reserva para solventarnos al menos por un mes, y la idea es fidelizar a las familias con otras propuestas, pero en definitiva también requerimos auxilios de los organismos nacionales…” comentó Tatiana Puerta – Coordinadora Administrativa de la institución.

Una situación similar fue la expresada por el profesor Edison Londoño del Club La Real Sociedad, que ofrece sus servicios a otros 200 niños y niñas de la región y quien comentó:

“Nosotros somos seis entrenadores en diferentes frentes, incluyendo el preparador físico, de arqueros y demás… priorizamos las categorías que van a jugar campeonatos nacionales Sub 15, Sub 17, Babyfútbol y trabajamos con ellos de forma virtual,  todo lo hacemos desde casa y desde la voluntad, pensando en que podemos trabajar así… pero si esto se llega a alargar, todo será mucho más difícil”

El panorama que de por sí es complejo, se hace mucho más cruento para clubes recién constituidos y que apenas inician sus procesos deportivos.

Uno de ellos (de quien nos reservamos la fuente consultada) asegura que tendrá que declinar ante la posibilidad de continuar su funcionamiento. Son cerca de 45 niños y 5 niñas que venía siendo atendidos, pero en su totalidad son niños de muy bajos recursos, que con mucho esfuerzo de sus padres pagan entre $ 25.000 y $ 30.000 de mensualidad.

“…nuestros niños ni siquiera tienen acceso a internet, de los 45 tenemos ocho que son becados (no pagan), el valor mensual para pagar el escenario deportivo es de $ 700.000 pesos por una cancha sintética pequeña, algo así como $15.900 la hora… más los ingresos que debemos percibir dos entrenadores, se hace prácticamente inviable continuar”

Y ante la pregunta por los posibles apoyos, también afirmó: “…la liga aparentemente va a dar dinero y algunos mercados… ojalá algo de eso llegue, porque en nuestro caso los estaríamos dando a mamás que viven solas con sus niños y requieren también nuestra ayuda.”

Y es que el costo de operatividad incluye también el valor de los escenarios deportivos (canchas), lo cual será un asunto para analizar con urgencia por parte de los entes territoriales. Primero porque en la ciudad  se tiene escases de canchas para dar repuesta a toda la demanda del fútbol aficionado, y además quienes las administran buscan sacarle la mejor rentabilidad a los horarios.

Foto / Pablo Bohórquez

“Nosotros pagamos cerca de 3 millones por la cancha durante el mes” comenta uno de los entrevistados, mientras otro de los testimonios asegura que “… pagamos 2.400.000 de la cancha mensualmente…” y además hay que contemplar que por partido jugado también se pagan cerca de 200 mil pesos (entre cancha y arbitraje) más lo que cuestan las inscripciones a los diferentes torneos de fútbol, mucho de estos costos son asumidos por las mismas familias.

“Nosotros vivimos de nuestros ingresos, subsistimos de manera organizada porque nuestros hijos ya son profesionales… pero yéndonos más en el tiempo, podrimos terminar este año normal y si las cosas no salen, tendríamos que ir cambiando el modelo de negocio” comentó una cuarta fuente consultada, que al igual que la anterior solicita absoluta reserva.

Don Fabio López del Club Astros FC, con mucha esperanza ofreció su apreciación sobre esta realidad la cual considera como un momento de aprendizaje y entendimiento de lo que se debe hacer para cambiarla, “…esto viene de atrás, esto no es de ahora… ahora estamos entendiendo que es más importante un buen ser humano, la salud, la educación… y la gente más humilde en este momento viven del diario, por fortuna yo tengo el club aunque no vivo únicamente de el, pero si viviera únicamente del club estaría muchísimo más preocupado… necesitamos unirnos, y fortalecer nuestras acciones, porque aveces los niños que más juegan son los que hay que becar… y hasta darles para los guayos… yo trabajé 12 años en Comfamiliar y me retiré a hacer mi escuela, ya son cerca de 300 niños que se incluyen en mi club.”

Las alianzas:

Varios de los entrevistados aseguran que como parte de su estrategia para percibir ingresos, se ha fundamentado en continuar con la oferta des servicios a través del mundo digital, donde los padres de familia han entendido y valorado el esfuerzo, y de manera voluntaria pagaron parte de las mensualidades; siendo este un gesto solidario, hay que reconocer que no es suficiente para atender las necesidades, especialmente de los entrenadores y sus familias.

Para reactivar las dinámicas del sector, ya anticipan estrategias de pronto pago con descuentos del 10% y hasta del 50%, una vez se levante el estado de emergencia sanitario. Y aseguran que las alianzas serán claves para poner en movimiento el sector y unir fortalezas con otros organismos deportivos; especialmente con las instituciones de educación superior en quienes esperan tener respuesta para procesos de prácticas profesionales y accesos a escenarios deportivos.

Finalmente, se reconoce en el sector, la necesidad de contar con un gremio de entrenadores organizado, capaz de responder ante las necesidades y la informalidad bajo la cual han tenido que funcionar los organismos del fútbol infantil o fútbol base en Colombia, una instancia que ante contingencias como la que se vive actualmente, tenga la estructura organizativa necesaria para desplegar acciones estratégicas y relaciones sólidas de representación, para garantizar mejores condiciones sociales y laborales de entrenadores y personal administrativo adscrito a los clubes de futbol aficionado y por qué no, propender por un fondo común que amortigüe los impactos económicos y sociales que dejará la pandemia.

De no encontrarse los apoyos necesarios, varios clubes de fútbol infantil estaría en riesgo de desaparecer.

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