Celebrar la vida y promover el deporte en nuestra población

El deporte y todas sus disciplinas son alternativas válidas para que nuestra población encuentre caminos de inspiración en sus vidas.

Eso es lo que necesitan nuestros niños, niñas y adolescentes en su proceso de formación para la vida. Y la responsabilidad para ello, es de todos. 

Sí, de todos… no solo de sus padres, de sus familiares y cuidadores, también de sus vecinos, de los profesores, de los amigos, del vigilante del barrio, del profesor del club deportivo, del pasajero del bus, el taxista, los periodistas, en fin…

Todos los actores ciudadanos debemos promover por un mejor acompañamiento, una mejor orientación y preparación para la vida de nuestra población infantil y juvenil.

Los casos en que perdemos la vida por cualquier situación prevenible, debe cuestionarnos como sociedad.

Con ello perdemos oportunidades, perdemos capacidades creativas, y hasta perdemos alternativas de nuevas soluciones a los tantos problemas que albérganos. Porque ante todos, la niñez es solución.

Nuestro llamado como medio de comunicación, es una invitación consciente para todos nuestros lectores, de que proteger y cuidar la vida de nuestros niños y niñas, nuestros adolescentes y jóvenes, no solo es una obligación, si no también un compromiso ciudadano.

El deporte y todas sus disciplinas son alternativas válidas para que nuestra población encuentre caminos de inspiración en sus vidas.

Pero también son oportunas y pertinentes otras ofertas con relación a la pintura, la danza, la literatura, la música, la fotografía, el paisajismo, todas las manifestaciones culturales; incluida la gastronomía, el yoga, la biodanza, las artes circenses, en fin… existe una amplia gama de posibilidades para que nuestra población más joven pueda buscar caminos de inspiración y felicidad.

Foto / Pablo Bohórquez

Los hechos que han marcado la historia de nuestra región hace algunas semanas, con la pérdida de vidas adolescentes, deben ponernos no solo en alerta permanente, si no también en un profundo cuestionamiento por lo que ofrecemos a nuestros niños y niñas.

Superar las frustraciones colectivas

La problemática, que debe además transcender la mirada meramente clínica, biomedica, hacia una mirada más integral (biosicosocial), nos llama en el reconocimiento de que estamos ante una situación compleja, que como algún teórico lo anticipó en sus análisis, conduce a nuestra población hacia las “frustraciones colectivas” y para solucionarlo se necesitan alternativas de sinergia, que potencien y amplíen las oportunidades de la población.

No se trata de satanizar las redes sociales, ni de iniciar medidas coercitivas de privación de libertades, de violación a la intimidad de nuestros niños y niñas, o de generar estigmas por sus gustos o intereses.

Estar atentos sí, buscar más diálogo con ellos sí, ponernos en su lugar de desarrollo sí, establecer relaciones de confianza y de respeto mucho mejor, protegerlos con cariño, con afecto, y sobre todo con la integralidad del amor, es la mejor solución para evitar que nuestros más preciados tesoros se quiten la vida.

Hoy podemos estar celebrando los triunfos de nuestros deportistas, pero también debemos reflexionar, cómo lograr masificar las alternativas de inspiración para los que aún no llegan a un club deportivo, a una escúela o a una liga.

Preferimos seguirnos cuestionando por qué los escenarios deportivos están hacinados, o por qué los entrenadores o tal vez la implementación deportiva no nos alcance; pero no podemos permitirnos el cuestionarnos por qué nuestros adolescentes se quitan sus vidas.

La realidad de lo ocurrido, nos hace un llamado honesto y fuerte a todos. ¿Qué les estamos ofreciendo como sociedad?, ¿donde está un sistema educativo que inspire al amor, al compañerismo, al respeto por la vida, a la autoestima, al trabajo en equipo, al cuidado del otro, de los otros, al cuidado de nosotros?

Foto/Club Campeones

Necesitamos construir narraciones positivas, reales, alcanzables para nuestra población. 

Los “sueños” que vende el mundo del consumo, desde la posesión de bienes, los ideales de una vida abundante y feliz, desde la estética superficial… aparentar desde esas narraciones que llevan al mundo del alcohol, el sexo, la violencia, el consumo de drogas, la corrupción, no conducen a nuestra población infantil y joven por verdaderos caminos de felicidad y valoración de la vida.

Nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes y sus familias, requieren  acompañamiento, orientación y formación para amar y valorar la vida. Desde el entorno deportivo de nuestra región, estamos dispuestos a continuar, porque sabemos que esta es una verdadera alternativa de paz.

No por ello, dejamos la posibilidad de hacer un llamado al sector para elevar nuestra capacidad de acción y ganar cada vez mejores procesos que le lleven a nuestra población las mejores oportunidades para su crecimiento y desarrollo.

“Unidos somos más. Más deporte, más región”

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