Tanto Dimayor como directivos de los clubes de fútbol en Colombia se equivocan

Tanto Dimayor como directivos de los clubes de fútbol en Colombia se equivocan

Editorial.

En entrevista para Win Sports, el Presidente de la Dimayor, Jorge Perdomo, comentó la decisión que el ente tomó para intentar ponerle control a las llamadas barras “bravas” después de los sucesos ocurridos entre hinchas del Deportivo Cali y el América de Cali.

Desde todo punto de vista, cualquier acto de violencia, bien sea en un estadio o por fuera de él, en el fútbol o en otro deporte, es decir en la misma cotidianidad de nuestras actuaciones, no solo es cuestionable si no también vergonzoso. Pero no vergonzoso por el hecho mismo, sino y sobre todo es vergonzoso, porque demuestra la clase de sociedad que hemos construido.

Tanto la Dimayor como los directivos de los clubes de fútbol en Colombia se equivocan cuando andan preocupados por la seguridad en los estadios, preocupación que por supuesto involucra a familias enteras y que ellos es sus cargos directivos, escudan en una obligación del Estado y una responsabilidad de las mismas barras.

Pero es muy fácil para los dirigentes tomar medidas cohercitivas, cómo la que anuncia hoy el presidente de la Dimayor, y también es muy fácil seguir creyendo que la responsabilidad de los estadios es una asunto que debe manejar o “controlar” la fuerza pública. Claro, todos los ciudadanos pagamos nuestros impuestos para solventar los costos que implica la seguridad ciudadana, sin embargo es importante hacer la reflexión por las siembras que en materia de semillas hemos cultivado para tener las barras que hoy vemos, la mayoría permeadas por intereses de poder, integradas entre otros por jóvenes, algunos de ellos con situaciones de consumo de psicoactivos y sedientos de un triunfo que el mismo mundo deportivo a sembrado en sus vidas.

De este cultivo, no se puede recoger nada diferente a la violencia. Y presentados los hechos, puesta en riesgo la vida de seres humanos frágiles y frustrados, las decisiones son muy simples, cerrar los estadios y ahora excluir a los medios de comunicación y la prensa del cubrimiento de los mismos. Lo cual constituye sin duda un atentado contra la libre expresión y el castigo de quienes viven del show deportivo, para justificar las decisiones que pongan en cintura a los “desadaptados”.

Que equivocada es la visión del los dirigentes deportivos

Que equivocada es la visión del los dirigentes deportivos, cuando creen que cerrando espacios van a recuperar control y seguridad, cuando ninguno de los entes involucrados en el mundo deportivo han invertido en alguna acción estraégica para educar a sus hinchadas o barras.

Hoy recogemos los mismos frutos que hace rato viene sembrando un país pobre en su sistema educativo, que presenta serias deficiencias en los niveles de lectura y escritura, que da muestras de la dificultad de su pueblo para enfrentar los retos cotidianos de la vida, y entre ellos desarrollar competencias para la formación y el control de la emociones.

Los clubes y las entidades del deporte, no pueden distanciarse de su labor social y educativa. La estrategia no es vetar a los medios de comunicación y tampoco será solamente encarcelar a los ciudadanos equivocados, que fueron educados para exigir poder y poner en juego las tensiones de la cotidianidad. La pregunta concreta es ¿Qué han hecho los clubes de fútbol para educar a sus hinchadas?.

Si bien en sus misiones no está el de educar en ciudadanía, si existen caminos de alianzas estratégicas con la sociedad civil organizada o con las mismas instituciones de educación superior para tratar con decoro un tema tan complejo como lo es la violencia o la subjetividad por el sentimiento del hincha.

Por ende, lo único que ha logrado sembrar el fútbol en sus seguidores es la sed por el triunfo, la victoria a toda costa, custodiado por los chanchullos para negociar partidos y puntos y las victorias gestadas en los escritorios, todo en un mar de corrupción que lo único que con seguridad gesta, es el resultado de lo que hoy recogemos como cosecha. Odio, rencor y rechazo por aquellos que llaman “desadaptados”

Pero, la seguridad en los estadios no es un asunto de desadaptados, es el resultado de la pobre educación que recibimos en nuestro país y la misma educación que clubes y entes como Dimayor han obviado, porque su asunto de interés es la rentabilidad del show y no, formar sujetos ciudadanos respetuosos de la vida y la existencia humana.

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