Se acerca una instancia definitiva para el Deportivo Pereira, pero no un campo de batalla

Se acerca una instancia definitiva para el Deportivo Pereira, pero no un campo de batalla

Jhon Hadison Aguirre Escobar. Comunicador Social-Periodista

Por. Jhon Hadison Aguirre Escobar

 

Llegó la hora; Deportivo Pereira tienen que ganar, hay que recuperar la confianza y demostrar que quieren ser campeones. Es momento de dejarlo todo en la cancha, hay que correr hasta la última pelota y hasta el último segundo; vamos con toda, no hay más plazos, demuestren que quieren ascender, muchos puntos no sirven si no ascienden, o ganan o ganan, no hay más opciones; es lo que exigen hinchas y periodistas que siguen al Deportivo Pereira.

Los titulares deben ser los siguientes: Deportivo Pereira remontó el marcador, o Los matecañas se impusieron a los motilones; mejor, El Pereira hizo respetar su casa, y otra opción será: El Deportivo Pereira superó, derrotó, venció, y como algunas personas llegan al fondo del lenguaje hasta utilizar aquella frase de cajón que hace tanto daño, El Pereira humilló al Cúcuta.

Claro, todo esto debe suceder si se pretende seguir con la agenda del fútbol profesional en esta ciudad. Está en juego, no tres, si no cuatro puntos (porque tres no alcanzan), hay que hacer cuando menos un gol y ganar en los penaltis, es lo mínimo para seguir ilusionados.

Ilusionados con vender más boletas, vender más camisetas, vender más chorizos y gaseosas; es lo mínimo para que algunos hoteles sigan recibiendo equipos de afuera, para que los restaurantes y bares se muevan, para que más televisores se enciendan; es lo mínimo para que se mueva el comercio de las bebidas, las telas y sus banderas, es decir, es hora de que un grupo de jugadores comprendan que de sus actuaciones dependen muchos; muchos trabajos, mucho consumo, mucho comercio. Si pierden, todo eso se acaba y muy seguramente muchos de ellos terminan sus contratos también, habrá menos taxis moviéndose en Pereira por una carrera hacia el Estadio, y menos transmisiones radiales, por ende menos anuncios publicitarios, en fin. Si el deportivo Pereira pierde, perdemos todos… esa es la sed de la competencia, es la sed del fútbol y es la sed de los hinchas que sueñan para seguir consumiendo y atendiendo a sus deseos.

A todas estas, vuelvo y me pregunto si tanta presión y deseo por el triunfo es sano. Y más cuando hace tan poco, las hinchadas y barras del Valle nos dieron ejemplo de lo que puede suceder en la A o en la B, cuando no se satisface ese deseo.

Este lunes, el Deportivo Pereira recibirá al Cúcuta Deportivo en un partido definitivo para ambos. Uno se queda, el otro continúa y por supuesto en la tierra de cada cual, esperan que la continuidad se de para el equipo de sus amores. Pero por favor, seamos consientes, lo uno o lo otro puede pasar y en cualquier caso todo se puede perder, menos la vida.

El Hernán Ramírez Villegas es un espacio de encuentro

Defiendo la idea y el deseo profundo, de que el Hernán Ramírez Villegas sea un espacio de encuentro para compartir, para disfrutar ese chorizo o empanada, para conversar y consultar por las familias, para emocionarnos con una u otra jugada de gol, para reir por las caídas, silbar por los errores y criticar si es necesario, pero nunca convertirse en un campo de batalla o de humillación a otros.

Algunas hinchadas ya preparan la caravana para acompañar al Deportivo Pereira desde el hotel hasta el Estadio, como una muestra de apoyo (pero también de presión). Los periodistas afinamos nuestro estilo periodísticos para dar la buena o la mala noticia, apelamos a los géneros periodísticos y al tipo de medio para presentar desde diferentes puntos de vista, la noticia y también para sumar audiencia y vender más publicidad, esa es una realidad.

Pero en el fondo, prefiero perder todos los partidos, dejar de vender unas cuantas pautas, si es que por un partido de fútbol perdemos vidas o herimos los cuerpos.

Por ello defiendo la idea de que niños, niñas, adolescentes, adultos y mayores podamos ir al estadio a apoyar, a desahogar todas nuestras tensiones, pero nunca a ser agredidos o agredirse entre ellos mismos. Que prime siempre el respeto por la vida a toda costa, y que Pereira, gane o pierda no se convierta en un campo de batalla.

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