Luis Felipe Uribe Bermúdez, un clavadista con miras a Tokio 2020

Luis Felipe Uribe Bermúdez, un clavadista con miras a Tokio 2020

Con solo 15 años, este joven dedicado a los clavados trabaja todos los días con miras a cumplir su mayor sueño, estar en los olímpicos de Tokio 2020. Él junto a su entrenador César Zaldívar, trabajan intensamente mejorando los pocos errores que aún le quedan por corregir ya que a pesar de su corta edad solo le falta un salto para completar todo el programa de mayores que se requiere para llegar a unos Juegos Olímpicos.

Foto /Pablo Bohórquez

Por: Pablo Bohórquez

Gracias al talento y dedicación que tiene Luis Felipe Uribe, no solo en las competencias oficiales sino también en los entrenamientos, le han servido para mejorar cada vez más su nivel de exigencia y sus errores de orden técnico, tanto es así que desde Cuba llegó su actual entrenador, César Alejandro Zaldívar, quien ha sido el eje fundamental, en los inmejorables resultados que ha obtenido Luis Felipe en su corta carrera como clavadista.

El grupo periodístico de Semilleros Deportivos, tuvo la oportunidad de hablar con ambos y conocer un poco más del proceso que adelanta este talento por las aguas del mundo. Sus esfuerzos a la hora de entrenar y la exigencia que le impone su entrenador, han hecho ya de Luis, un joven muy consciente del talento que tiene, sin dejar de lado la sencillez y humildad para relacionarse con las personas.

“Creo que lo que más me diferencia de los demás y que me lo han dicho mucho, es que soy una persona muy humilde, que así uno gane o pierda se va es por la experiencia, por eso siempre uno termina ganando y lo más importante es disfrutar las competencias”, con estas palabras es que se define el propio Luis Felipe, quien está convencido que pronto le llegará la oportunidad de poder cumplir su mayor sueño, los Juegos Olímpicos.

Foto /Pablo Bohórquez

“La verdad mi gran sueño es poder representar a Colombia en unos Juegos Olímpicos, sería muy feliz de verdad, el poder sentir ese orgullo al representar a todo un país, estando en un nivel tan alto como unos olímpicos y más saliendo de acá de Risaralda”, comentó el joven risaraldense en charla con este medio.

Aunque inicialmente lo suyo no era el agua, su hermana fue quien lo impulsó en este camino y por eso cuenta una pequeña anécdota de cómo empezó en el mundo de los clavados “empecé en los clavados desde los 6 años, aunque es muy irónico porque desde pequeño nunca me gustó el agua, para ello intenté con muchos entrenadores, pero con ninguno me pude meter al agua, hasta que una vez vi a mi hermana entrenar y realmente eso influyó mucho en mí, por eso decidí intentarlo y me metí a clavados sin saber nadar, ya después pasó el tiempo y aprendí a nadar y me empezó a gustar mucho este deporte y acá sigo”, puntualizó.

Con el estudio y el deporte, a este atleta si le queda muy duro, la mayoría de sus noches son de trasnochos haciendo los trabajos y las tareas, pero aunque es complejo para un chico de su edad, el colegio le facilita el tiempo para sus competencias nacionales e internacionales y por eso Luis lo define así “es duro trasnochar con el estudio y al otro día madrugar a los entrenamientos, pero es lo que elegí hacer”.

De sus ídolos y grandes referentes en ese deporte, el clavadista pereirano afirmó que “uno de mis primeros ídolos fue el clavadista de altura, Orlando Duque, lo vi y eso también me motivó mucho, pero también están los que han sido campeones como Greg Louganis (USA) o David Boudia (USA) que estuvo en el pódium de los Juegos Olímpicos pasados y que son de verdad de un nivel muy bueno, pero también está Tom Daley (Reino Unido) y acá en Colombia está mi otro ídolo que se llama Sebastián Villa, es plataformista y tiene gran nivel y espero estar algún día a la par de él o poder superarlo”.

Foto /Pablo Bohórquez

Finalmente, de su entrenador actual, Luis Felipe agregó que “cuando él llegó y empezó a trabajar conmigo, supo desarrollar todo ese potencial que yo tenía, me ha hecho sentir mucho más seguro en la ejecución de los saltos, ya que a él no le gusta apresurar las cosas” y añadió “él espera que primero se tenga la seguridad con uno mismo y con el salto para después realizarlo”.

Un cubano llegó a mejorar a Luis Felipe

Su nombre es César Alejandro Zaldívar, llegó en el 2015 para entrenar a Luis Felipe y así convertirse en su guía. De este joven prodigio de los clavados, su entrenador lo define como “un atleta muy disciplinado, que le tiene mucho amor a su deporte, que es muy entregado a su entrenamiento y que lo más bonito que tiene para mí como persona y como atleta, es que es un ser muy humilde y gracias a ello, llegará tan lejos como él quiera llegar”.

Foto /Pablo Bohórquez

De su trabajo durante estos tres años (contando 2017 en curso) con Luis Felipe, dice que ha ido mejorando bastante, ya que tenía varias cosas por corregir “cuando yo llegué en el 2015, me encontré con Felipe, lo vi y dije que él era como decir un diamante en bruto que había que pulirlo, ya que tenía mucho potencial y fue así cuando desde que llegué empecé a pulirlo” y agrega que “comenzamos a arreglarle los detalles técnicos, mejorar algunos errores que tenía, darle más elegancia a los saltos y a la vez subirle el grado de dificultad, que es muy importante en el clavado y por su potencial se podía ya que esos pequeños errores técnicos eran los que no lo dejaban avanzar más”.

Zaldívar de allí siguió con los grados de dificultad, es decir, la cantidad de vueltas o giros durante un salto, ya que eso en las competencias mundiales y sumadas a una buena entrada al agua, da mayor puntaje y es precisamente en esto que el ‘coach’ hace una reflexión “yo me demoré eliminándole los errores técnicos alrededor de un año y medio, ya después procedimos a montarle los saltos”.

Gracias a su dedicación y el querer mejorar día a día, Luis Felipe Uribe actualmente salta en plataformas de 1 metro, 3 metros, 5 metros, 7 metros y 10 metros, es decir, todas las que se manejan en saltos ornamentales. Finalmente, su instructor cubano, dijo que hay 2 temas por mejorar y consolidar con su pupilo, “primero, un salto (cuatro giros y medio al frente), para poder tener un programa de mayores ya a nivel olímpico, eso teniendo en cuenta que él es juvenil y segundo, le estamos apuntando a clasificar a 2 competencias, los Juegos Olímpicos juveniles en el 2018 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020”.

Foto /Pablo Bohórquez

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