La prevención del acoso y abuso sexual en organismos deportivos

Foto / FCF

Estas prácticas siguen desentrañando la realidad del deporte en Colombia, a diario aparecen nuevos rostros de esta problemática sin que la situación sea abordada de manera práctica.

Cada tanto surgen en el país situaciones que vulneran los derechos de los ciudadanos, generando repudio social; acto seguido, desde las masas se acude a la reflexión, se fomentan foros, espacios de discusión en universidades,  y centros especializados, transformando la problemática en teoría, en diagnóstico y hasta súper diagnóstico, estancándose ahí.

El acoso sexual y el abuso hacia los deportistas ocurren, suceden en carne y hueso, son reales. Es por eso que los organismos deportivos, las entidades territoriales vinculadas a la educación, la salud y el deporte, deben promover políticas, procedimientos para prevenir y abordar los casos.

No solo se lástima la dignidad de un deportista cuando se le priva de una participación en una misión, se entorpece el trabajo que ha realizado por alcanzar niveles altos de rendimiento. Una entrenadora que queriendo alcanzar los objetivos, es marginada de los procesos por su superior al no acceder a solicitudes personales.

A nivel administrativo también se pueden prevenir los casos, de igual manera, desde el personal médico: fisioterapeutas, psicólogos, nutricionistas y todo aquel que esté vinculado al sector corre el riesgo de vivir estas situaciones.

Niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores son vulnerables a este flagelo, que no distingue de edades, géneros ni orientaciones. El acoso sexual, el abuso sexual, el hostigamiento sexual, las novatadas y la homofobia tienen riesgos y consecuencias.

Semilleros Deportivos estuvo consultando con varios organismos del Eje Cafetero y se encontró que son escasos los que tienen códigos de conducta que orientan comportamientos adecuados al interior y al exterior de las organizaciones, o peor, se desconoce el asunto.

Lo que deja en evidencia la apremiante necesidad para un Ministerio del Deporte naciente, donde los niños, niñas y adolescentes requieren estar cobijados en la práctica del deporte, la actividad física y la recreación; es justamente a la población que hay que proteger.

El sistema del deporte nacional, no se puede convertir en un ambiente cómplice de las malas prácticas, por el contrario, a través de programas educativos y de formación, inducir a la solución que reduzca los casos y busque prevenirlos a toda costa, por encima de pactos públicos y hechos que conviertan en espectáculo la carencia del reconocimiento del otro.

Los programas de recreación y deportes de las secretarias e institutos descentralizados, están llamados a cargar consigo manuales estructurados sobre las conductas apropiadas de su personal, al igual que los clubes y ligas deportivas.

Prevenir el abuso y el acoso sexual en el deporte, es tarea de todos.

“Unidos somos más. Más deporte, más región”

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