Hay que mejorar la iluminación en los coliseos del deporte

En varios escenarios de la región cafetera, aún se cuenta con una iluminación que es escasa o pésima para una correcta práctica deportiva.

Foto / Archivo Semilleros Deportivos – Carlos Marín.

La discusión por los escenarios deportivos será extensa, mientras persistan prácticas  administrativas y diseños sustentados en la economía, en la falsa inversión y no en los aspectos técnicos que respondan a generar mejores condiciones para las prácticas deportivas. A ello, también se suman las decisiones de administración y logística en los mismos escenarios.

Pese a que las ciudades van cambiando: creciendo en número de habitantes, con nuevas urbanizaciones, más vías, nuevas rutas de trasporte, se amplía y se diversifica el comercio… etc, también se van renovando algunos escenarios deportivos en algunas zonas, mientras que en otras se construyen nuevos espacios, por lo cual es importante que la infraestructura deportiva nueva y existente, brinde mejores condiciones para habitar los espacios del deporte. 

En varios escenarios de la región cafetera, aún se cuenta con una iluminación que es escasa o pésima para una correcta práctica deportiva. En otros, también se ven diseños que han sido pensados para todo, menos para garantizar que el público asistente pueda observar y disfrutar con comodidad de los eventos deportivos. 

Entre los aspectos más relevantes se encuentra la pésima iluminación. Al parecer en algunos casos la luminarias existen, pero en varios escenarios iluminan poco, o en otros solo se encienden en su totalidad para eventos de alto nivel o de orden nacional. Por supuesto, las decisiones parecen estar relacionadas con el alto costo de consumo de energía; sin embargo, es relevante llamar la atención sobre este aspecto ya que el deporte de base, el que invita a niños, niñas y adolescentes en el diario vivir, es el que requiere las mismas y tal vez mejores condiciones para el desarrollo de las diferentes disciplinas deportivas.

Foto / Cortesía por Carlos Patiño.

Si ponemos en contrapeso, el costo de ofrecerle a la ciudadanía  mejor iluminación, mejores baterías sanitarias, mejores camerinos, espacios limpios y bien pintados, techos estables y hasta zonas de bienestar para los deportistas de base, sus familias y acompañantes; con respecto al costo que tiene reparar una sociedad sometida al consumo de drogas, alcohol, delincuencia, sedentarismo, etc… es muy probable que sea menos costoso invertir en la prevención que en la reparación, no solamente por los aspectos económicos que implica, si no también por los costos sociales que traen todas estas prácticas que no responden con los ideales de una coherente formación ciudadana.

El reto para todo administrador público, llámese Alcalde, Gobernador, Secretario de Deporte o de Infraestructura, no solo es invertir de la manera más rentable los recursos, si no además invertirlos con la conciencia de que responden a las necesidades reales de la población. Al parecer, las falsas inversiones se identifican en los detalles, y ya es hora que aquel detalle de la iluminación no quede en un segundo plano, y por el contrario se priorice como parte de las condiciones que dignifican la apropiación y el uso de los escenarios deportivos por parte de la ciudadanía y en este caso de los mismos deportistas.

Necesitamos muchos escenarios para el deporte, pero además estos escenarios deben ser atractivos, que inviten a los ciudadanos en general, pero especialmente a niños, niñas, adolescente, jóvenes y sus familias a habitarlos permanentemente para apropiarlos y hacer de ellos lugares de sano esparcimiento y encuentro ciudadano. 

“Unidos somos más. Más deporte, más región”

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