En el deporte se gana o se pierde, nunca se fracasa

Foto / Pablo Bohórquez. Andrés saluda al público luego de ganar el segundo combate que le acreditaba la medalla de Bronce en los Juegos Bolivarianos Santa Marta 2017.

En el mundo occidental todo se trata de ganar. Ganar en el mercado, ganar en el colegio, ganar en la familia, ganar en la cancha. Y perder tiene peso porque es lo opuesto a ganar, llegando al límite de confundirse con el fracaso. 

Perder no significa fracasar, y como en todos los estados naturales del ser humano la pérdida propicia una emoción. Irremediablemente cuando los deportistas se preparan para ganar, también están haciendo el proceso para perder, ¿pero entendemos la diferencia?.

Nunca un deportista estará preparado para para tolerar perder aunque haya trabajado para esto toda su vida. Algunos terminan sucumbiendo y dedicándose al entrenamiento deportivo, a la administración de empresas o simplemente se dedican a labores alejadas de la competencia, con la ilusión de no volver a sentir una emoción tan compleja.

Deepika Kumari, la atleta de la India que compite en Tiro con Arco Recurvo y ha sido campeona del mundo, es un buen ejemplo de esto. Pues hasta la fecha no ha logrado obtener la tan anhelada medalla de los Juegos Olímpicos para la India, en las dos versiones que ha participado ha perdido la opción de subir al podio. (Londres 2012- Río de Janeiro 2016).

Sin embargo esto no es considerado un fracaso, pues la deportista es referente para el país asiático donde las condiciones para las mujeres es aterradora. Considerado como uno de los países del mundo donde se hace más difícil cumplir sueños y donde las ciudadanas que eligen el deporte, no cuentan con las mismas oportunidades que los hombres.

Deepika se ha convertido en un símbolo deportivo para las mujeres indúes pese a que no ha logrado una figuración importante en las olimpiadas, esto para la prensa deportiva de la india que se suele comportar de manera severa ante un eventual registro negativo.

De la misma manera, el estadounidense Michael Bentt, ex campeón mundial de Boxeo de la Asociación Mundial de Boxeo en los años noventa, y que eligió los guantes obligado por su padre, fue un deportista que aunque se entrenó durante 20 años para ganar, en la pelea de su vida vivió la pérdida. Esto contra Herbie Hide, británico, que en palabras del mismo Bentt, le dio otra oportunidad para cuando lo mandó a la lona.

Después de perder la defensa del título en 1994, Michael con problemas de salud, decidió dejar el Boxeo profesional y dedicarse algo que lo hiciera feliz, eligiendo la actuación. Un triunfo después de un aparente fracaso.

Perder es parte del proceso

La idea de caer en una competencia debe ser parte de lo que el deportista entienda como proceso, no es preparar a un deportista para perder; es conscientizarlo que hacerlo ayudará a perfilar su proyecto de vida en relación al deporte, y cuando todo ocurra, la pérdida no será un fracaso, sino una manera de concluir una etapa en el proceso e iniciar otra.

Tal vez los deportistas no eligieron ser deportistas, en su familia motivaron a esto; tal vez quienes ganan hoy medallas y están en la cúspide del deporte mundial deseen ser doctores, científicos, médicos. Por eso perder es la oportunidad de volver a replantear el estilo, la vida.

El concepto de fracaso no debería existir

Entrenadores, dirigentes deportivos, personal vinculado al deporte, del lenguaje cotidiano hay que extinguir el concepto del fracaso. El fracaso es un sucedo inesperado y cuando un atleta compite, también es consciente que puede perder, lo cual no significa fracasar. Y aunque este decidiera retirarse de la disciplina, dejarlo todo atrás, tampoco sería fracaso, porque el darle un nuevo rumbo a la vida, hace parte de estar vivos, hace parte del proceso.

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