Desde Santa Rosa a pedalazo limpio

Desde Santa Rosa a pedalazo limpio

La historia también cuenta para el deporte: “Desde Santa Rosa a pedalazo limpio”

Recomendamos y compartimos este breve pasaje de la historia reconstruida por el Asesor Cultural de Comfamiliar Risaralda y Periodista Gustavo Colorado Grisales. Crónica en el marco del programa 14 Estaciones – Nos vemos en mi pueblo de Comfamiliar Risaralda, cuya ocasión centra su mirada en el bello municipio de Santa Rosa de Cabal. Un acápite que rememora el valor del deporte, y especialmente el significado de un deportista de la alta competencia, como es el caso de Alvaro Mejía Castrillón. Aquél destacado ciclista, reconocido por muchos como la “Cometa” Mejía.

Para leer el texto completo puede ingresar a: Santa Rosa de Cabal y la gallina de los pollitos de oro

Foto/Archivo

Desde Santa Rosa a pedalazo limpio

Por. Gustavo Colorado Grisales

Pocos de quienes lo ven hoy ocupándose de los huesos y los músculos de los integrantes de la selección colombiana de ciclismo, reconocen en él a ese corredor que en los años ochenta y noventa del siglo anterior- los de Parra, Flórez, Herrera, Rodríguez y compañía- ocupara un cuarto lugar en los mundiales de ciclismo de 1991 y el mismo lugar en la Vuelta a Francia de 1993.

Se trata del médico Álvaro Mejía Castrillón. En el campo del deporte es uno de los hijos más queridos de Santa Rosa de Cabal, al lado de Juan Carlos Osorio, hoy entrenador de fútbol de la selección mexicana.

Bueno, también habría que sumar al futbolista Dorian Zuluaga, un diez de la vieja guardia, talentoso y hábil, en quien algunos aficionados creyeron ver a un segundo Pibe Valderrama.

Sus compañeros de generación lo recuerdan subiendo como si nada la cuesta del Alto de Boquerón, que a pesar de su brevedad dejó con las piernas maltrechas a más de un grande del ciclismo mundial.

Mejía partió de Santa Rosa como quien dice a pedalazo limpio. En 1988 compitió en la Vuelta de la Juventud y en el clásico RCN. Aparte del Giro de Italia y la Vuelta a España. En las vueltas de Galicia, Murcia y Cataluña lo vieron pasar con el ritmo firme y sin exasperaciones que siempre lo caracterizó.

“Pudo haber sido tan grande como sus contemporáneos, pero se retiró muy temprano. Fueron apenas ocho años de carrera. En un momento determinado tomó la decisión de guardar la bicicleta para los fines de semana y dedicarse a estudiar medicina.  Algunos dicen que estaba fastidiado por los manejos sucios que se veían en el mundo del deporte. Pero a lo mejor sintió que había llegado al límite de sus fuerzas y optó por consagrarse al estudio. Lo único cierto es que es lo más grande que ha tenido Santa Rosa en el campo deportivo. Viéndole la fuerza de las piernas era inevitable pensar en esos murales del maestro Leonel Ortiz”.

Lo dice Amanda Bermúdez, ingeniera mecánica, cincuenta años y treinta de ellos dedicados a pedalear por las carreteras   rurales del municipio entre cinco y siete de la mañana. Más de una vez se cruzó con Álvaro Mejía cuando entrenaba en el vecindario. Recuerda que fue viéndolo como se entusiasmó más con las bicicletas, hasta el punto de que no hay compromiso alguno que la haga renunciar a su rutina de cada mañana.

Para leer el texto completo puede ingresar a: Santa Rosa de Cabal y la gallina de los pollitos de oro

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Santa Rosa de Cabal y la gallina de los pollitos de oro

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