Convivencia Escolar debe articularse con el deporte regional

Foto/Semilleros Deportivos

Una importante plenaria se cumplió ayer en la Asamblea Departamental de Risaralda, donde diputados, autoridades y representantes del sector educativo se dieron cita para analizar la complejidad que revisten los casos de acoso escolar, también conocidos como “matoneo” o “bullying”.

El tema que cobra gran preocupación por los sucesos de muertes a manos propias presentados hace unas semanas en la población adolescente, y además por casos de maltrato físico, verbal y psicológico al interior y exterior de los entes educativos, tanto en los municipios certificados como no certificados del departamento, sigue preocupando y llamando la atención en esta corporación.

Más que cifras y casos ya conocidos, es necesario avanzar en acciones concretas que permitan abordar y contrarrestar el panorama complejo que deja el acoso escolar, donde el país cuenta con un marco legal y normativo suficiente, que además le dio vida al Sistema Nacional de Convivencia Escolar desde el año 2013 con la Ley 1620 o Ley de Convivencia Escolar.

Es de real importancia, que todos los actores sociales, entre ellos los mismos ciudadanos, las familias, los cuidadores, los docentes, la misma población infantil y adolescente del departamento se apropien de los mecanismos de prevención, promoción, atención y seguimiento que buscan disminuir las acciones que atentan contra la convivencia en los entornos educativos, y a su vez favorecer el ejercicio de los Derechos Humanos y entre ellos los Derechos Sexuales y Reproductivos de la Población.

Foto/Suministrada

Entre los representantes de la institucionalidad, se afirma que uno de los principios de esta Ley, y entre los que se presentan mayores casos o situaciones de acoso sexual se encuentran todas las vulneraciones relacionadas con la diversidad. El no reconocimiento de las diferencias, que van desde otras y variadas formas de expresión hasta las de orientación sexual, se han convertido en la principal amenaza para la convivencia de la población en procesos de escolaridad.

Sin embargo y más allá, la lectura que trasciende el escenario educativo invita a contemplar que alternativas como el deporte, las bellas artes y las apuestas lúdico-pedagógicas, son caminos idóneos para contrarrestar un fenómeno que ha sido suficientemente estudiado y que llama a la corresponsabilidad de todos los actores políticos, sociales y culturales.

Y en ello estamos de acuerdo. Es necesario ampliar en el entorno educativo, toda la oferta deportiva, de las bellas artes y de animación sociocultural, como parte integral de la formación para el ejercicio de la ciudadanía. Para ello, es absolutamente necesaria la articulación interinstitucional, en este caso del ecosistema del deporte, hablamos de escuelas, clubes, ligas y demás entes y actores deportivos para asumir con responsabilidad, con criterio social, desde la participación activa y el involucramiento consciente con el sector educativo.

Hay que profundizar en los niveles de compresión de este problema, hay que conocer la normativa, es necesario iniciar los diálogos y avanzar en acciones de promoción y prevención para evitar que la condición humana caiga en el despropósito de las diferentes formas de violencia y vulneración de la dignidad de la persona. Para ello el deporte es un gran aliado.

“Unido somos más. Más deporte. más región”

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