Ligas y clubes, deben estar liderados por personas cualificadas

Las ligas deportivas y los clubes que las conforman deben estar liderados por personas cualificadas en el manejo y administración de empresas, con visiones de emprendimiento y autogestión financiera.

Es cierto, que estar al frente de un órgano administrativo otorga ciertas ventajas, sobre todo en la toma de las decisiones y en la ejecución de los recursos. Pero ello no implica, que un estilo de dirección o administración no pueda permitir mayores niveles de participación democrática de quienes la conforman.

Es necesario, eliminar todas aquellas barreras que impiden la proyección deportiva en ligas y clubes que aunque existen, se encuentran con las incómodas situaciones de la envidia, el rumor, el desvirtuar o relegar los procesos deportivos; y en cualquier situación, son necesarios los liderazgos, las voces de aliento y la motivación, también es absolutamente necesaria la planificación de acciones estratégicas, los caminos y las proyecciones a alcanzar. Planes que solo desde un seguimiento pertinente y una evaluación rigurosa, podrán generar conclusiones sobre los logros y los retrocesos. Sin embargo, estos son hechos enmarcados en aspectos técnicos que deben trascender los intereses personales y las envidias existentes entre actores.

Una de las claves en el proceso de competencia deportiva es la unión, y desde allí la buena comunicación, el apoyo constante y el creer que sí se puede; son aspectos fundamentales de un éxito indiscutido. En el deporte no pueden existir enemigos, pero sí contrincantes, rivales, contrapartes que pueden demostrar todo el tiempo que existen otras formas de hacer, otras maneras de conseguir igualmente válidas en el campo de la misma competencia.

La invitación a los órganos deportivos de la región, es entonces a reivindicar en los procesos administrativos y organizativos, todos los componentes y principios de la verdadera competencia, los cuales parten del respeto, la lealtad, la credibilidad y la transparencia. Solo así, se pueden tejer relaciones fuertes entre clubes y demás órganos administrativos, que aunque concebidos como entes privados, requieren el buen ejemplo del orden de lo público para eliminar cualquier tendencia corrupta que impida el cumplimiento de su misión social.

Sin embargo, adentrándonos en la realidad de algunas ligas y clubes deportivos de la región, es frecuente escuchar por parte de presidentes y representantes de las mismas instituciones deportivas, la penosa situación de las envidias, los rumores sobre falsas situaciones o incluso la existencia de clubes deportivos en el papel.

Situaciones estas que poco o nada contribuyen con el desarrollo deportivo de la región, y que además han sido tradicionalmente utilizadas con intereses politiqueros o para beneficios particulares.

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