Opinión: el silencio que ahoga al Voleibol U-15 y la urgente necesidad de comunicación profesional

Foto: Semilleros Deportivo
Descargo de responsabilidad: este artículo es una columna de opinión y la postura aquí expresada no compromete la línea editorial ni la posición del medio de comunicación.

Jhon Hadison Aguirre Escobar. Comunicador social-periodista. Magister en Educación y Desarrollo Humano. Docente universitario.
La reciente clausura del Campeonato Nacional de Voleibol Sub-15 en Pereira dejó en claro dos realidades opuestas: por un lado, un vibrante despliegue de talento juvenil con la participación de un gran número de delegaciones, un testimonio de la vitalidad del deporte base en Colombia; por el otro, la persistente y preocupante deficiencia en la comunicación y la circulación de la información que rodea estos eventos.
Es incomprensible que el torneo que, se presume, convoca la mayor participación de ligas y delegaciones en el país (como es el caso de la categoría U-15), opere en una burbuja mediática casi impenetrable. Esto es aún más grave si se considera que el voleibol es un deporte con alto alcance y un considerable número de seguidores a nivel nacional, una base de aficionados a la que se está fallando al no ofrecerle información de calidad.
La victoria histórica de Santander, el reconocimeitno de la jugadora más valiosa (MVP) de Xaira Valentina Salazar, o el arduo camino de Antioquia y Bolívar para llegar a las instancias finales; incluso el hecho que Chocó asistiera con dos equipos, son proezas que merecen resonancia nacional. Sin embargo, esta resonancia es coartada por la ausencia de un proceso comunicativo mínimo, veraz y oportuno por parte de las entidades responsables.

Foto: tomada de vanguardia.com. Delgación de Santander en rama femenina, se coronaron campoenas del Voleibol U-15 de Colombia este 2025.
El riesgo de la sobrecarga, el sesgo y la improvisación logística
El problema de fondo radica en que la visibilidad del torneo queda a la merced y voluntad de entrenadores y hasta padres de familia, quienes deben asumir el rol de comunicadores improvisados. Estos actores deberían estar atentos a otros procesos cruciales, como son los formativos, técnicos y, sobre todo, la seguridad y bienestar de sus jugadores. En cambio, deben destinar tiempo y recursos a la toma de fotos, la publicación de resultados parciales y el manejo de redes.
Esta dependencia informal crea una cadena de información rota, afectando a múltiples actores:
Cambios logísticos no informados: se presentaron cambios logísticos y de escenarios deportivos que tampoco fueron informados con tiempo, ni por canales oficiales. Esto genera estrés e incertidumbre en las delegaciones y frustra a los padres de familia y a la prensa.
Invisibiliza a patrocinadores: la ausencia de material de apoyo clave (fotografías, videos, boletines detallados) implica que las marcas y patrocinadores que invierten recursos no reciben el retorno de visibilidad esperado. Desmotivar la inversión privada es un golpe directo a la sostenibilidad del deporte formativo.
Obstaculiza el seguimiento periodístico: la prensa nacional con interés en este tipo de eventos ve limitado su cubrimiento cuando no puede desplazarse. Sin embargo, el cubrimiento se facilita enormemente cuando se disponen canales y medios con información oportuna y centralizada. La prensa y el periodismo en general son grandes aliados y amigos de las grandes apuestas deportivas del país, y más si son de base formativa como lo es el voleiobl en la categoría U-15.
El talento existe, la disciplina abunda y la pasión desborda en cada cancha de voleibol. El llamado es claro: el voleibol colombiano debe mirar hacia adelante y profesionalizar su comunicación.

Foto: Liga Antioqueña de Voleibol. Delgación de Santander en rama femenina, se coronaron campoenas del Voleibol U-15 de Colombia este 2025.
El desafío de la comunicación es una oportunidad de gestión
Resulta evidente que las ligas y la Federación no priorizan la gestión de la comunicación en sus planes anuales. La falta de una figura de prensa y de recursos para la difusión no es un descuido, sino el resultado de no destinar presupuesto ni gestión a esta área vital.
Por ello, el éxito y las carencias de este campeonato deben verse como una oportunidad de oro para rectificar:
Centralizar la información: la Federación debe asumir el rol de garante y fuente primaria de la información, independizándola del interés particular de las ligas, y debe ser la única instancia para comunicar cambios logísticos o de programación.
Priorizar la inversión en comunicación: es hora de destinar recursos específicos en el presupuesto anual para contratar personal de prensa profesional, comprar equipos básicos de transmisión, y garantizar la elaboración de material fotográfico y audiovisual de calidad.
Es necesario que las ligas y la Federación reciban estas críticas con buenos ojos, siempre con la intencionalidad de que el deporte crezca no solo en calidad formativa, sino también como una alternativa de desarrollo social para el país.
El talento existe, la disciplina abunda y la pasión desborda en cada cancha de voleibol. El llamado es claro: el voleibol colombiano debe mirar hacia adelante y profesionalizar su comunicación.
¿Quién debe garantizar este componente comunicacional: la Federación Nacional, la liga anfitriona o la administración municipal que acoge el evento?
«Unidos somos más. Más deporte, más región»



