¿Vale la pena pagar una boleta por ver a Deportivo Pereira?

Carlos Marín / Periodista Deportivo

Soltar la escarapela de la Dimayor para cancelar boleta VVIP resultó una experiencia amarga, no por el costo del tiquete para ingresar a la parte alta del escenario deportivo; sino por lo que significó una noche donde no hubo un real entretenimiento. El Deportivo Pereira 2-0 Valledupar no justificó el ingreso.  ¡Ojo y no es culpa del Pereira! 

Lo había consultado con mis compañeros de trabajo antes, había manifestado que tenía el deseo de dejar la escarapela por una jornada para ingresar como espectador a un escenario donde se supone se recibirá un momento de entretenimiento, tal vez con la sana intención de sentir lo mismo de quienes en cada jornada deben invertir dinero de su bolsillo para presenciar los partidos que se juegan en el estadio Hernán Ramírez Villegas, sin la emoción de sentirse hinchas.

Ir al estadio en estos tiempos, cuando el equipo milita en segunda división, se convierte en un acto de compromiso de los hinchas, en un gesto de voluntad de quienes han decidido seguir confiando temporada tras temporada. Otros, por sencilla curiosidad, o en razón de la escasa agenda deportiva en la ciudad, asisten para ocupar unas cuantas sillas.

Pero, ¿realmente vale la pena pagar por un partido del Deportivo Pereira?, si me preguntan como ciudadano del común, expresaría que no. Primero porque una jornada de segunda división en una fecha de martes resta interés. Todavía si fuera una competencia internacional como la Copa Sudamericana o la Copa Libertadores, lo amerita, incluso la Liga Colombiana; sin embargo Pereira todavía no consigue el ascenso, menos el resultado de llegar a una competencia internacional, porque asistir a un certamen continental es el resultado de una buena dirigencia, y esta ha escaseado en la historia matecaña.

Segundo, no volvería a pagar la localidad VVIP donde se supone debería existir un servicio de tienda, (VVIP), no lo hay. Ni siquiera un servicio de cafetería cercano que permita al espectador pensar que esa localidad es diferente, que debe pagar más por estar allí. Sencillamente occidental alta satisface el mismo deseo. Una cuestión de mercadeo que seguramente se replanteará en primera división. Es de aclarar que no es el único estadio donde sucede, realmente el marketing deportivo en Colombia es poco explorado en esas áreas donde se tiene que pensar en satisfacer al otro.

Si fuera por entretenimiento, por espectáculo, por comodidad, no valdría la pena pagar una boleta para ver el fútbol de la B, ni siquiera en Suramérica, de ahí que el mercado se lo lleven unos cuantos equipos, en su mayoría de primera división, de ahí la raíz de los problemas económicos con los organizadores de los campeonatos, de ahí la poca solvencia económica, pues la dirigencia deportiva no está lo suficientemente capacitada para convertir el asunto en un negocio integral.

Foto / Pablo Bohórquez

Y en eso tenemos que llamarnos la atención en el fútbol nacional, ¿cómo estamos atrayendo a nuevos clientes?, porque en últimas un espectador es un cliente, un colaborador al que no solo se le satisface con fútbol, que puede ser participe de múltiples estrategias simultáneas para que la experiencia de relacionarse con la institución, no se convierta en un momento tedioso en caso que el fútbol no responda a las expectativas, pues es natural que hayan partidos malos; lo que no es natural es que exista un servicio que no esté planificado para que el cliente lo sienta como bueno. Ni siquiera se tiene que pensar en una estrategia al interior del estadio, puede salirse del contexto del lugar.

Al final,  con todo lo anterior expuesto y después de ver a mi familia retirarse a los 65 minutos porque no disfrutaron de lo que vieron; como periodista diría que sí pago la entrada, pero es porque entiendo que el Deportivo Pereira necesita el apoyo incondicional de su gente, que Felipe Euse y su labor ejemplar en estos pocos meses de trabajo, merecen el respaldo de los pereiranos, que quienes están en las malas, disfrutarán más cuando estén en las mejores. La gente que hoy está haciendo un esfuerzo porque el municipio tenga representación en el Fútbol Profesional, merecen ese espaldarazo. Lectura que no corresponde necesariamente a un cliente satisfecho, sino a un comunicador que ha seguido un poco más el proceso, pero ojo, no todos tienen el tiempo de seguir al equipo y de vez en cuando es necesario motivar al desprevenido a que invierta en una boleta, porque es un ingreso económico más para la institución.

Lógico, nos falta mucho, aquí y en otras ciudades. Sin embargo ratifico que volvería a pagar los $ 50.000 para VVIP que no es VVIP, volvería a comprar la camiseta de la campaña, volvería apuntar en mis medios sociales que el escenario deportivo necesita más público, más espectadores, porque añoro ver algún día al equipo de mi ciudad, siendo referente, siendo ejemplo en muchas áreas. ¡Hay potencial! ¡Faltan voluntades!

Por ahora seguiré haciendo uso del carnet que la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, me otorga para ingresar a realizar el trabajo, la nota después de cada partido, como periodista y no como espectador inconforme.

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