Equipos del Eje Cafetero, vitrinas y empresas del fútbol

Foto / Carlos Marín

El fútbol regional está siendo objeto de críticas hace varios años, Once Caldas no gana un campeonato desde el 2010, Deportivo Pereira descendió en el 2011 y Deportes Quindío cayó a la segunda división en el 2013. El presente no alienta el fútbol precario de esta zona del país. 

Desde entonces se ha vivido en una década que no exime de responsabilidad a la dirigencia, el hincha está exhausto de lo que pasa en la cancha, lo que ocurre en en los diferentes torneos; sin embargo esto ha llegado hasta el jugador, que ha sentido cómo la crisis en las instituciones no le permite soñar a corto plazo.

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Cualquier deportista, cualquiera que sea la disciplina a la que entregue tiempo de su vida, tiene unos objetivos, unas metas, unos sueños por los cuales trabajar. En el caso del fútbol, siempre se anhela disputar una final, ser campeón o salir al fútbol del exterior.

Todo camino tiene una partida y en la región son decenas de futbolistas que se han iniciado en el Once Caldas, en Deportes Quindío y en el Deportivo Pereira, instituciones que han visto con aprecio, con simpatía por representar a tres ciudades que enmarcan la historia del centro occidente de Colombia. Aunque ahora los tiempos han cambiado.

El Cuyabro con 67 años de historia, ha visto partir a más jugadores que los que ha sacado campeones; en los últimos años el desdén en el fútbol que expone radicaliza la idea que es una empresa dedicada a exponer jugadores para su venta, y no generar un nivel de simpatía con el activo más importante que tiene, el hincha.

Foto / Pablo Bohórquez

Once Caldas no ha estado lejos de esa realidad, pese a sus cuatro estrellas en el escudo, y su gran trofeo como Campeón de la Copa Libertadores del 2004, se ha dedicado en los últimos años a salvar un activo que no lo ha conducido a un nuevo título, por el contrario, lo tiene cerca al descenso, del que se empezó a alejar en las primeras fechas de la Liga Águila I 2018.

El recambio de jugadores, los relevos, las modificaciones han sido la constante en un equipo que funciona muy bien como empresa; pero que le ha faltado exaltar su fútbol para recuperar al hincha, ese que no se acerca con tanta vehemencia desde el 2010, cuando celebraron su último título. El Palogrande dejó de ser un museo del fútbol, para ser un frío escenario deportivo donde por momentos se respira la entera esencia del rey de los deportes, la competencia.

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El ‘Blanco, blanco’ de Manizales se ha dedicado a la compra y venta de jugadores, haciendo caso omiso al respetado valor que tienen los hinchas, se ha engolosinado con la oferta de empresarios, dejando que por sus pasillos, transiten trabajadores y no simpatizantes de sus colores.

Foto / Pablo Bohórquez

Con Deportivo Pereira pasa exactamente lo mismo. La aguda crisis que padece ante el sonado proceso de liquidación judicial ha invadido el deseo del hincha por ver a una institución respetuosa de los colores de Pereira, municipio al que representa con su nombre, al igual que los antes mencionados.

La necesaria venta de activos tan importantes como José Heriberto Izquierdo, Leonardo Castro, Juan Camilo Hernández, entre otros de poca monta, han dejado ver que el presente del equipo pasa más por la chequera que por el sentimiento.

Cualquiera que sepa de fútbol entendería que esto es apenas natural; pero el problema suscita atención cuando todo se transmite a los jugadores. El jugador regional ya no parece soñar con un campeonato en su casa, se muestra más con el deseo de ser visto por su condición individual para salir del equipo, que por ser protagonista para que su equipo gane.

Foto / Pablo Bohórquez. Deportivo Pereira.

El empresario tiene mucho qué ver en esta realidad, la manera cómo utiliza los sueños del deportista para manipularlo, para hacerlo pensar en otros contextos y motivarlo a tener la cabeza en otro lado, esto sumado a las realidades administrativas de los equipos, hace que no exista un sentido de pertenencia real por los clubes, que el jugador sea un colaborador más.

El llamado es a recuperar el sentido de pertenencia, a recordar que las instituciones que participan en los torneos del Fútbol Profesional Colombiano llevan el nombre de tres lugares que tienen historia, arraigo y amor por este deporte.

“Unidos somos más. Más deporte, más región”

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